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El eterno retorno
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Hace poco dije en voz alta que odiaba a los bloggers. Se trataba de una reunión en donde muchos de los asistentes -sino la mayoría de ellos- mantenían activa una bitácora personal. Es más, creo que su lazo afectivo se inició en aquel espacio activo de comentarios en los blogs.
Comentarios van, comentarios vienen y las nuevas comunidades estaban organizadas, basadas en el intercambio mutuo de aquel alimento para el espíritu bloggero llamado: coment.
Todos ahí se querían. Y cada uno escribía mejor que el otro. Cuando uno nuevo llegaba a la casa no era presentado con su nombre sino con su seudónimo o nick. Para algunos era un descubrimiento saber que detrás de aquel chico sensible y problemático se escondía un gordo oficinista y que detrás de aquel geek de la informática habitaba un señor con polo metalero.
Poco a poco fuimos llevados hacia un rincón de la sala en donde nuestras charla se limitó a contar las cosas que a uno normalmente le pasan cuando está vivo. De vez en cuando teníamos que cruzar aquellos pantanosos espacios de los bloggers para ir al baño o traer una cerveza y la sensación siempre era aquella de no entender nada.
Menos mal nadie prestó atención a mi comentario ahí. No hubiera sabido qué responder y menos ocultar mi destino blogger. Quién sabe si en un rapto de sinceridad confesaba que llevo cuatro años posteando con regularidad. De pronto hubiera caído en aquella telaraña de citas y de parafraseos de post. Menos mal eso no ocurrió. Y pudimos salir sin dificultades.
Seguramente alguien me hubiera dicho “te odias a ti mismo”. Y yo le hubiera dicho que es exactamente así.





las cosas a uno le pasan cuando esta vivo van mas alla del odio…
y siempre todos los q escriben, no solo los blogers,creen que escriben mejor q nadie, aunke eso me incluya
Hay bloggers y bloggers.
Como en todo.
Y algunos más odiables que otros.
Como con toda la gente.
Personalmente yo no odio cosas (ni gente).
Si me desagrada, me desentiendo.
No me corro.
Me desentiendo.
Se debe elegir muy bien a quìén se odia.
Se debe.