Entrevista con Frieda Holler

A pesar de la buena onda de ella para la conversación, la entrevista no pudo empezar peor: un periodista tardón, despeinado y con uno de sus peores polos apareció en aquella oficina repleta de diplomas y cuadros; donde Frieda Holler, impecable, esperaba (hace bastante rato) en la cabecera de una imponente mesa de vidrio.

Buenas tardes, dije.
Buenas noches, me respondió.

Disculpe por la tardanza. Creo que rompí una regla de etiqueta primaria, ¿no?

Las primeras reglas son la puntualidad y el respeto. La etiqueta tiene que ver con el respeto, y la puntualidad es una muestra de educación y de cultura

¿Qué opina de la gente que se defiende, como yo, diciendo que su trabajo no le permite preocuparse por lo que se va a poner todos los días

No estoy de acuerdo. La única excusa que podría aceptar es del señor fotógrafo que tiene que correr por todos lados, y tiene que usar zapatillas. Eso no quiere decir que no esté bien afeitado, que haya pasado por la ducha, que esté limpio Uno puede estar en jean y puede verse bien. Hay un dicho en el país muy fuerte, pero que es real: “así como te ven te tratan”. Y eso es en todos los medios, aún en los que no tienen mucha cultura

¿Y no se respira cierto aire racista en ese dicho

Para nada. Uno no puede tener dinero, pero eso no significa que camine sucio o trasluzca falta de educación. Siempre se nos ha dicho que todo lo que tiene que ver con etiqueta tiene que ver con una elite y no es así. El hecho de verse mejor, de amarse, de quererse no tiene nada que ver con el nivel adquisitivo. Una mesa bien servida puede tener un mantel de yute y un florero de arcilla, no es necesario tener un florero de plata. No interesa a qué sector pertenezca uno sino los deseos

Mi abuelo siempre renegaba conmigo porque no agarraba bien el cubierto y me decía que me iba a comprar mi libro de Carreño (finalmente lo hizo). Ahora ya nadie habla de Carreño sino de “Ese dedo meñique”. ¿Qué se siente haber desterrado una institución

Es una satisfacción inmensa que me sigue comprometiendo. No se trata de escribir una vez y que haya funcionado. Se trata de ser consecuente, de no perder la brújula. Por ejemplo la editora Planeta quiere que escriba “Ese dedo meñique 2”. Hay mucha información requerida, al punto de que a diario recibo correos de personas que tienen dudas. Y yo respondo a todos

¿Qué preguntas le han hecho hoy día por ejemplo?

Lo curioso es que a pesar de que yo escribo para la mujer, los correos que recibo son de caballeros. Hoy día he contestado a un señor que me dice “Me invitaron a una cena de negocios. Sirvieron lasagna y yo la corté en pedazos con el cuchillo. ¿Hice bien?”. Pésimo le respondí porque el cuchillo sólo sirve para cortar la carne y la lasagna solo se come con el tenedor.

¿Y si uno agarra el pollo con la mano?

En un sitio folclórico, en una pollería cómalo como quiera. Pero si le han hecho una invitación formal en una casa no puede hacer eso.

Usted debe sufrir mucho en nuestra sociedad, donde usted voltee ve que se violan las reglas que propone.

El entusiasmo por lo que vengo haciendo hace 18 años no ha disminuido. Los seminarios cada vez crecen, se ven resultados. Con los deseos que vienen de aprender es suficiente para sentirme contenta. Una persona que aprende lleva a su casa lo aprendido. Yo no pretendo hacer milagros pero poco a poco se avanza. A diferencia de los niños que aprenden a una velocidad impresionante los adultos ya son personas que tienen hábitos y costumbres difíciles de cambiar. Por eso me gusta trabajar con niños.

Por lo general ¿para qué viene la gente a su instituto? ¿Tiene que ver con un tema aspiracional de las personas?

Cómo queda un profesional que sale a representar en una cena de negocios y hace una barbaridad como cortar la lasagna. Si yo soy el que voy a firmar, no firmo porque considero que es una persona sin cultura. Por ejemplo, en ESAN estamos dictando cursos. Imagínate que hay tres profesionales que tienen las mismas notas y los tres son muy buenos. ¿Cómo elijo? Invito a un restaurante a comer y quien mejor lo hace a él lo elijo. No es vanidad, estamos hablando de educación y mientras no entendamos que esta es educación es difícil de procesarlo. Para que funcione tiene que ser una filosofía de vida, uno no puede ser bien educado por unas personas y mal educada por otras.

¿y Ud. no cree que será un problema mayor de educación?

No podemos pretender que una persona sea educada y culta cuando no ha tenido acceso a la información. Culpable debería sentirse el gobierno que no les da las herramientas necesarias para su desarrollo. Tengo un libro preparado para el colegio, que incluso presenté al Ministerio de Educación. Un señor del mismo Ministerio me dijo que mejor no me hacía perder mi tiempo, y que un libro de ese tipo era bien difícil que salga. Realmente cuando uno se pone a pensar dice: “voy a dejar de sacar un libro para colegiales porque hay un individuo que no tiene la visión”. La respuesta es no y espero sacarlo este año a través de la Asociación de Colegios Particulares.

¿Por qué cree que se la ha rodeado de una aureola medio frivolona?

Yo creo que eso ya fue. En un principio lo que recibía del periodisimo era eso. “Cómo en un país que no tiene que comer, sacas un libro como ese”. Si hubiera hecho caso a todos los que me decían “no saques” ese libro, que te vas a meter en problemas. Pero yo soy una creyente que cuando uno cree y ama lo que hace tiene que hacerlo. El mismo Marco Aurelio Denegri, mi gran amigo, me dijo: señora no lo haga, saque mejor una autobiografía.

¿Qué no soporta de un hombre?

Que coma mal, que sorba la sopa. No lo veo más y me ha pasado. Hay caballeros que no se sientan al lado mío. A veces cuando me invitan me veo sola, nadie se sienta a mi lado.

Quién le inculcó esos valores. Su padre o su madre.

Tenía una abuela maravillosa. Una señora muy perica como dicen. No iba ni al sol porque decía que le hacía mal a la piel. Mi madre también. Cuando salió de la operación lo primero que me dijo fue que traiga a una señora para que le arregle el cabello. Si mi madre no tiene lápiz de labio no sale de su cuarto. No ha sido una imposición.

¿Y su hija es así?

No. Nunca pude con ella y ha tenido tantos maquillajes en la vida que ya lo odia. Nunca he podido con ella, pero con mi nieta sí. Además mi hija es tan preciosa que no lo necesita. Puede salir a la calle y al final la gente la mira porque es linda y tiene un cuerpazo.

A las mujeres les gusta que volteen a mirarlas, ¿no?

Es gratificante, pero hay miradas y miradas. Una mirada que va con un piropo bonito enhorabuena. Pero nada de groserías y menos miradas lascivas.

¿Cuán difícil es para una ex reina de belleza luchar contra el tema de la vanidad?

Una de las afirmaciones que cada ser humano debe hacer al levantarse es decir “qué regia que estoy”. Eso no quiere decir que salga a la calle y les diga a todos mírame que regia soy. Mis hijos se reían mucho cuando me levantaba y decía hoy día es el mejor día de mi vida. Me decían: mamá estás loca. Creerse es otra cosa, ahí viene la vanidad, los egocéntricos. Si una misma no se quiere cómo espera que la quieran.

Finalmente le pregunto si cuando una mujer extiende la mano, uno puede retribuirle el gesto con un beso. “No. La mujer es quien decide siempre. Si ella te da la mano es porque sólo quiere darte la mano”, me dice. Se me acerca y le digo si puedo darle un beso. Me estira la mano, me la aprieta fuerte como reafirmando aquello de que las mujeres siempre deciden.

Entrevista publicada el 14 de marzo de 2007 en Circovip
Fotos: Roberto Canales

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