Chebo Ballumbrosio: Soy un sembrador de raíces

A Chebo no se le puede reclamar nada. Su infinita sinceridad y su sensibilidad hacia el arte y, sobre todo, hacia su familia lo convierten en una persona demasiado agradable. Todo esto a pesar de que la primera anécdota que me contó fue que alguna vez que molestaron a su esposa, él salió con dos [...]

A Chebo no se le puede reclamar nada. Su infinita sinceridad y su sensibilidad hacia el arte y, sobre todo, hacia su familia lo convierten en una persona demasiado agradable. Todo esto a pesar de que la primera anécdota que me contó fue que alguna vez que molestaron a su esposa, él salió con dos martillos a arreglar las cosas como machos en algún lugar de Lince. No quiso entrar mucho en detalles, sólo me dijo que después del incidente tuvo que mudarse para que su esposa no se quede viuda.

A pesar de haber estado tres días alejado de su familia, Chebo tuvo el gesto de invitarnos a su casa. Cocinar. Poner música. Presentarnos a su esposa y a sus dos lindas niñas: Emilia y Martina, a quienes injustamente les robamos unos minutos de compañía con su padre. Pese a todo esto, la entrevista se realizó, usando una cámara de fotos como único aparato de registro.

¿A qué música vuelves siempre?

A Perú Negro o a las danzas vernaculares. Yo tengo que hacer eso: tocar con gente vernacular, con gente campesina, pues ese es mi lenguaje, es lo que conozco. Si me dicen Led Zeppelín, yala. Ya tuve mi época de quemado, ya lo viví. Cuando te hace falta tranquilidad tienes que volver al llano. Esa es una de las razones por las que quiero volver a Tarumba Calle, que es volver a un arenal con un bombo y un platillo.

¿De alguna manera sientes que La Tarumba se ha pituqueado?

Pasa el tiempo y no podemos quedarnos en el bombo y el zapatito rojo. Los niños no van entender ese mensaje, van a pensar que no tienes ideas, te van a decir chato, limitado. Tú creces de acuerdo a la transformación que va haciendo el mundo. No es que pertenezcas al sistema, tienes que darle a esa nueva apariencia también una calidad a tu trabajo. Yo soy profesor de La Tarumba y tengo que crecer. El profesor de música negra no se puede quedar en la quijada y el cajón. Así también, La Tarumba va aceptando jóvenes de otra condición, gente de los barrios. Si me dices pituqueado, aburguesado eso es inevitable.

Es inevitable entonces…

Ellos son el 10% pero controlan todo. Todos nuestros auspiciadores pertenecen a la clase alta. Para pagar la carpa tienen que auspiciarte los que tienen el poder económico. Y nosotros tenemos que hacer talleres para que sus hijos vayan.

En ese sentido es interesante eso de volver a las calles con La Tarumba

Me gustaría llevar a esos chibolos para que vean donde nace la magia. A ver pues haz de payaso delante de la gente… para que te digan: fuera huevón. Yo le he dicho al director hay que buscar eso. Viste lo del canal 4, ¿no?

No tengo televisor…
Chambea pe chambea.

Me acabo de mudar

Ah. Cuando yo me mude con Cecilia, mi esposa, recuerdo que fuimos a Larco y compramos una plancha y varias revistas. Y nos reflejábamos en ella y hacíamos los personajes de las revistas. Y yo era superman por ejemplo.

¿Eres una persona demasiado sensible? Te lo digo por la interrelación que observo con tus hijas y con lo que haces

Yo soy recontra sensible. Siento las cosas muy fuertes. No olvides que a partir de África se genera toda la raza humana y ahí encuentras un ser humano más animal y a la vez más sensible.

¿Por qué seguimos con aquel pensamiento arcaico que discrimina?

Recuerdo que mi tío era el único profesor negro en la Villareal y se dio cuenta que en la universidad ya no podía hacer nada y por eso volvió a enseñar en la escuela. Él decía que ahí se resolvía el asunto.

¿Te sientes responsable de todo lo que significa tu apellido?

Me he comido el pleito por este asunto que me une a la pedagogía. En estas familias negras, siempre los códigos son por clanes, cuando el mayor habla el mocoso se calla. Yo no permití mucho eso, para mí siempre fue “que te salve la educación”. Mi papá a pesar de la pobre educación que tuvo fue ejemplo claro que él tuvo buenos maestros. Los más viejos, los más harapientos pero los más sólidos en valores. Mientras mi padre viva yo guardo su sitio y lo respeto. Soy uno de los hermanos que más raíces ha sembrado. Me creo un sembrador de raíces. Mi padre ha aportado al Perú un montón, ha enriquecido a muchos músicos, a otros inspiró. Va gente al Carmen y cree que ver el show de los Ballumbrosío es ayudarlos. Y no es así, no necesitamos limosnas, nosotros necesitamos que la gente reconozca que lo que hacemos es algo que aporta al país.

¿Cómo así decidiste venir a Lima?

El amor. Siempre hay una mujer detrás de todo. La mujer es muy loca, te transforma. Desde que menstrúa, desde que pare el hombre se cagó. Si ella no toma el control de todo, te vas al tacho. Mis primeras canciones, mis mejores trazos de pintura, mis mejores poemas, mis mejores programaciones de clases, gracias a ella. Si ella no está todo va para abajo. Si no tienes esa visión bajo el código ella, vas a encontrar muchos muros.

¿Hace cuándo viniste?

Hace 23 años huí del amor de mi madre. Muy fuerte es mi madre a la vez que amorosa. Tiene un amor que te construye o te destruye. Es más fuerte que nada, la mujer que te parió. Uno tiene que irse por que si sigues viviendo ese amor envejeces y mueres triste. Mi madre con la comida cura personas, ella es una persona que con un carajo te demuestra el amor o si te golpea el poto considérate una reina y a un hombre decirle hijito es lo máximo.

Es curioso por que la figura de tu padre es la más mediática pero pareciera que sólo existe tu madre

SI tú vas ahí adentro vas a ver como las mujeres hacen y deshacen. El Perú es machista, mentira. Las familias como la mía tienen otros códigos.

¿Y tu padre dónde encaja en todo este universo femenino?

Mi padre es un patriarca que nació bajo la bendición de mucha gente sabia. Ellos chupaban con él y le enseñaron cosas que un viejo no te enseña nunca. Amador ayúdame, le decían y él iba. Amador agarra aquí, y él agarraba. Ahora le dices a un chibolo agarra por favor y te manda muy lejos y se va a jugar fútbol porque quiere ser como la foquita. Mi padre se vuelve hombre y se da cuenta que tenía una obligación con sus maestros. El que tocaba el violín se estaba quedando sordo así que mi padre lo tenía que suplantar.

Chebo pide permiso para despedirse de sus hijas. Me doy cuenta que las pilas de la cámara están por terminarse y aún no he tomado las fotos. Le digo cuando vuelve que ya tengo material suficiente. Mientras nos despedimos comentamos la última fotografía de Julio Ramón Ribeyro en la entrada de su casa. Es una fotografía en una de sus últimas chupas en París, nos dice. Después comenta que alguna vez Julio Ramón estuvo por El Carmen y que él fue el único que lo reconoció. Agradecemos la comida y pegamos la vuelta.

Entrevista publicada en CircoVip
El 3 de febrero de 2007
Fotos: Fanny Copaja

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