
Seguramente ayer, después de varias noches, Tula Benites pudo dormir tranquila. La bancada aprista junto a la fujimorista lograron lo que parecía imposible, por las declaraciones previas, salvar a la congresista trujillana del desafuero.
Quizá ayer la congresista Benites se perdió en un abrazo partidario con los colegas que la salvaron a sesión cerrada (Mulder pidió que la sesión sea secreta, hoy día dijo que fue un error). La verguenza se había consumado, la mejor constatación de que otorongo no come otorongo.
Hoy las portadas de los diarios amenecieron denunciando tal hecho. Perú 21 tituló: ¡Qué verguenza!, Correo, Tula se queda. Mercedes Cabanillas deploraba lo ocurrido, Mauricio Mulder se mostraba arrepentido de la lealtad de los compañeros y hasta el mismo Alan García tuvo que llamar la atención a su bancada.
Ante las críticas el Congreso de la República tuvo que aprobar mediante votación la reconsideración. Minutos después también se aprobó la acusación contra Tula Benites por 66 votos a favor, 9 en contra y 1 abstención.
Lo que ayer fue un secreto blindaje hoy se trasformó en una pública y triste redención, que hace quedar a los congresistas aún peor.
Seguro hoy Tula Benites volverá a las merecidas noches de sobresalto, sobre todo sabiendo que en el Congreso no existen amigos y pocas personas probas. Vaya novedad.









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