Perez Hilton: la estupidez exitosa
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Jorge Esponda
Acostumbrados como estamos a la fauna de todo tipo e intención que prolifera por la red tanto como en la calle, no llama tanto la atención la presencia de un espécimen como Perez Hilton. Esta suerte de policía y crítico de la farándula internacional solo ha exacerbado los métodos de la prensa llamémosla más formal. Como tal se ha hecho rápidamente de inmensas legiones de fanáticos y detractores a partes iguales. No es para menos que un espécimen de este tipo se gane tales apasionamientos, pues lo suyo es el cumplido sueño del común y corriente don nadie elevado a la categoría de estrella.

No hay nada que destaque especialmente a Mario Lavandeira (el verdadero nombre de Perez), pero posee tal olfato marketero que ha sabido venderse como genio y figura, que proclama entre sus chismorreos y rajes, toda su homosexualidad y su aire de freak inofensivo y hasta adorable. Perez ya no sólo se imagina con codearse con las celebridades, lo hace y se ufana de ello. Valgan verdades, no le falta gracia para hacer lo que hace. El pequeño blogger se ha convertido en todo un artista del ataque y la crítica en su sentido más torcido y sinvergüenza.
Para ello se ha rodeado de una gran staff de “urracos” a quienes no solo no se les escapa ni un solo escarceo sino tampoco un mal juego de ropa, un mal peinado, unas ojeras, una mancha o una arruga. Tal vez sea esta muy “mala onda” la que ha colmado la paciencia del gremio artístico que le ha dado la bendición a su conocido slogan “Hollywood’s Most-Hated Web Site!”. Los intentos por desbaratar o siquiera intimidar a su “obra” se han limitado a denuncias por tomar imágenes o grabaciones con derechos reservados. Manotazos que todavía han sido insuficientes y que solo inspiran la crueldad de Perez quien tampoco disimula nunca alguna especie de resentimiento o envidia (se sabe que durante mucho luchó por hacerse de una carrera de actor). Basta con ver sus característicos comentarios sobre las fotografías cual anti autógrafos.
Lo auténticamente cierto es que Perez Hilton se incorpora casi sin problemas dentro de toda esa legión circense que precisamente hoy se nutre más que nunca de una difusión masiva tan frívola e inmediata como la que ofrece su blog. Quienes lo representan mejor son precisamente las que encabezan casi siempre sus post de todos los días: Britney, Lindsay y por supuesto Paris Hilton.
El buen Perez de alguna manera sustenta su éxito en el mismo terreno que ellas: el escándalo y el rápido negocio que se hace de él. No solo de visitas vive este santo patrono de la burbuja mediática virtual sino también de todo el marchandising que se puede crear por obra y gracia de las modas y lustres del momento. El gordito Lavandeira (hijo de emigrantes cubanos) goza también del cómodo privilegio de ser una marca reconocible en el amplio espectro anglosajón.
¿Qué queda por decir en dentro de este intercambio de beneficios disfrazado de guerra? Pues la certeza de que ese mundo de “Hollywood” se encuentra viviendo una etapa de severa crisis o de transición, por esos estrellatos de la nada que se encuentran representados a la perfección por la princesa del vacío absoluto Paris Hilton. Perez y su blog se han terminado acomodando muy bien como productos de esta era y le sacan provecho mientras dure. ¡God save Paris!




[...] definitivamente hay algo que destancia a Taylor de todas estas chicas “de bien”, de las cuales Perez Hilton hace burla con tanto ahínco como de las ovejas [...]