Beto Ortiz: esta ciudad es una payasada, hay que andar con la nariz puesta

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Ya sea por su beso con Magaly Medina, por sus programas o por sus reportajes que lo ubicaban en medio de una guerra o en la sala de post operatorio después de su liposucción, Beto Ortiz ha logrado lo que siempre quiso: no pasar desapercibido en el Perú. Y lo hizo bien. Ahora todos lo reconocen, así se hagan los que no quieren la cosa, disfrutan verlo sentado en una panadería barranquina. Y hasta creo que se emocionan pensando en que podrán decir, en lo que va del día, que vieron a Beto.

Lo que debió ser mi debut como entrevistador vía electrónica no pudo empezar peor. Sobre todo después del siguiente mail que recibí:

Hola Miguel

Me levante temprano hoy y comencé a responderte ya iba por la pregunta 7 cuando apreté alt-164 para una a con tilde y se me borró absolutamente todo. Una pena porque estaba divertido y comprenderás que me da demasiada flojera volver a escribirlo desde cero.

Así que, nada, hagámosla en persona mejor.

Pero eso si, la cretina preguntita de que POR QUÉ DEJE DE HACER PERIODISMO sugiero que te la pienses dos veces

En la primera, piensa que fui absuelto de un juicio que me puso el estado peruano por denunciar el caso Almeyda/Villanueva, juicio por el cual estuve con asilo político en EEUU e impedido de volver al Perú desde el 2004 y por el cual me embargaron bienes y cuentas y cuyos gastos legales ascienden a 20 mil dólares que ni siquiera serán compartidos por el diario que llenó sus primeras planas con mi investigación.

La segunda vez que te lo pienses considera, por favor, que la ex editora de La República Blanca Rosales, nexo entre Montesinos y Chicho Mohme me pusó un juicio de medio millón de dólares por difamación por atreverme a decir lo que todo el periodismo peruano sabe que ella era el nexo entre Montesinos y Chicho Mohme

Ahora bien, si tú y tus amiguitos consideran que eso no constituye periodismo les suplico me den pronto algunas lecciones.

B.

Así que gracias a los designios del teclado de la compu de Beto, una pregunta cretina, unas llamadas y mails posteriores terminó mi carrera de entrevistador electrónico y continué con aquel rito de reunirme con grabadora en mano…

Llegas a Perú cuando todos te preguntan que por qué vas a venir y, no sólo eso, sino que decides trabajar con Genaro. ¿Crees en las causas perdidas o eres demasiado confiado?

Si América o Frecuencia Latina me hubieran ofrecido trabajo lo hubiera tomado. Entre un contrato con un canal pirata y nada prefiero un contrato con un canal pirata. Obviamente hubo toda una negociación de semanas y siempre un contrato con un canal implica un pago considerable al inicio, a la firma del contrato. Si me voy a quedar sentado esperando que Baruch me contrate, seguiría sin chamba hasta ahorita. No es que yo hubiera deseado trabajar con Genaro, porque además no es la primera vez que trabajo con él y no es la primera vez que me cabecea.

¿Por qué si escribes tan bien y tus reportajes todo el mundo los veía te decidiste por un programa de farándula?

Mira yo no le digo a la gente lo que tiene que hacer y me llega al huevo que me digan lo que tengo que hacer. El hecho que esté en televisión no significa que todo el mundo me tiene que dar consejos y me tiene que decir a que me debo dedicar, a que no me debo dedicar, por qué no escribo sobre esto… ¡vean sus vidas!, por qué se preocupan por lo que hago o no hago, es mi problema.

Yo creo que es por que la gente en el fondo algo te quiere

No, eso no es verdad, no quieren ni a su mamá, me van a querer a mí. Yo creo que es parte del espíritu metiche limeño, nosotros creemos que tenemos la obligación de arreglarle la vida a todo el mundo. En las reuniones de café los tíos y las tías limeñas se sientan a arreglar los problemas del país y si es posible del mundo. Yo creo que todo lo que yo hago lo hago con una razón, incluso mis errores tiene una razón y yo sabré por que lo hago, me revienta que me vengan a decir “ay a mi me encantaba cuando estabas en canal A porque hablabas de política, pero ahora no te veo”. No me veas pues, por qué voy a hacer lo que a ti te encantaba.

Igual tú crees que no sólo las tías y los tíos quieren arreglar el país, sino peor, los nuevos periodistas como yo, eso te llega más aún

Creo que los jóvenes de tu generación tienen una solemnidad para ver el periodismo que a mí me aterroriza. Siempre que voy a clases de facultades o me invitan a seminarios o cosas parecidas, que dicho sea de paso me aburren mucho, encuentro preguntas militantemente libertarias, gente que me pregunta por ejemplo si lavé la bandera o no.

¿Y qué respondes?

Puta, la hubiera mandado a la lavandería, no me gusta lavar. O sea, yo no creo que haya que tomarse el periodismo tan solemnemente, el periodismo es un oficio como la gasfítería, ni siquiera llega a ser una profesión. No hay que tomárselo de una manera tan pomposa, de asumirlo como un apostolado para cambiar el país.

En tu último libro, sin embargo, das consejos o anti-consejos para el joven periodista

Si ese es un texto que escribí en el año 2000 cuando regrese de un Congreso de Facultades de Comunicación en Trujillo. Justamente mi impresión fue esa. Ibérico, otro periodista de política, y yo, que estábamos ahí, y que estábamos en base 3 tirando para 4, éramos fácil veinte o treinta años más jóvenes que los estudiantes. Parecían todos unos líderes sindicales de los años 60 y hacían preguntas tan tremebundas como ¿qué va a quedar en su conciencia cuando usted sea un anciano y lea? ¡No sé que va a quedar, no sé si voy a ser un anciano, no sé si voy a tener para comer el próximo mes!- Por qué me preguntaban cosas tan épicamente ridículas. Me parece que es un riesgo creérsela tanto, asumir el periodismo como si realmente fuera el apostolado para cambiar el planeta, no lo es, en absoluto.

Haces una crítica bastante fuerte del cómo se imparte la educación de periodismo

Pienso que es una estafa, una estafa absoluta. Cómo una universidad te va a cobrar por ponerte a Jessica Tapia a enseñarte. Eso me parece una estafa, yo iría a la comisaría a denunciar a la universidad, qué te puede enseñar Jessica Tapia, nada.

Tú decías que la primera vez que fuiste a la morgue a ver tu primer muerto, no sabías que hacer, nada de eso te habían enseñado en la universidad

El problema es que yo no estoy tan seguro que el periodismo se pueda enseñar, toda la gente que entra a una redacción, sea que venga de una universidad o de otra actividad, o de su casa, siempre va a empezar un aprendizaje desde cero, es una actividad misteriosa que tiene unas reglas muy peculiares. Creo que no se puede teorizar demasiado sobre lo que es el hacer periodístico. Yo llegue a El Comercio y no sabía hacer nada, no sabía absolutamente nada, no se si hubiera dado lo mismo que viniera de una facultad de veterinaria porque la verdad es que no servía para nada, tuve que aprender absolutamente todo, cómo entrevistar, cómo confrontar fuentes, cómo escribir un titular, no sabía que era una bajada, una leyenda, una volada, una sumilla. Obviamente los periodistas viejos me decían “oye tu estás en octavo ciclo de qué”. Me la había pasado leyendo a Mcluhan, Eco, y ninguno de esos te va a decir como se hace rating por ejemplo.

Tienes un discurso anti-académico bien fuerte

Creo que estudiar cualquier cosa es bueno, pero me parece un error pensar que uno puede aprender a ser periodista en la UPC o en la San Martín, todo lo que estudies te va a servir, leer te va a servir, pero creo que seria igual de útil estar en una facultad de literatura, antropología, filosofía o sociología. Básicamente lo que te sirve es el background de todo lo que te obliguen a leer, pero todo lo demás, todo lo que te enseñe un periodista de redacción, la pirámide invertida, esas son huevadas, eso nunca lo vas a usar.

Tú dices que acá en Perú es fácil hacerse famoso. ¿Cómo te hiciste famoso?

Dándole un beso a Magaly, antes de eso no existía, y escribía igual de bonito.

Pero había gente que seguía tus reportajes

Bueno, había un público cautivo, casi siempre gente joven, que si ubicaba mis reportajes, pero eso no es ser famoso, que sepan que es un reportaje de Beto Ortiz porque escuchas la voz, no es ser conocido.

Y es algo que tú planeabas

Si, claro, no pensé que el efecto iba a ser tan obsceno, al día siguiente todo el mundo ya sabía quien era, y siempre la ligación era con Magaly, lo cual ha sido una especie de karma durante los siguientes 10 años, porque todo era “habla te busca la Urraca” o “qué dice Magaly”, todo el tiempo, sobre todo en provincias.

Que opinarías de alguien que hace un reportaje ahora de Lucho Hernández en Panorama

Que está loco.

Tú los hacías

Estaba loco.

Justamente de lo que ahora reniegas. En tu búsqueda por Lucho Hernández había una cierta preocupación por lo académico

Yo no reniego, no digo que esté mal, lo que digo es que es iluso, si estás en un puesto de chanfainita para que vas a servir un filet mignon, o sea, bacán, lindo, fino, pero nadie lo va a apreciar por que todo el mundo quiere comer tripas. Era más un antojo mío, era una cosa que me daba la gana de hacer, y tenía un director despistado que me dejaba hacer.

En relación con el ambiente literario peruano, tú apareces casi como un satélite, a pesar de que todo el mundo dice “qué paja que escribe Beto” y leen tu columna de Perú 21, no has logrado con tu libro posicionarte así como Alarcón, Bayly, Roncagliolo o Bedoya

Bueno, hay varios factores, primero la mezquindad que es clásica en Lima, por un problema de inseguridad tenemos que decir que lo que los otros hacen no es tan bueno, por que eso nos pone en una posición de riesgo. Ampuero sabe que yo escribo mejor que él pero no lo puede decir porque todo su universo se derrumba, entonces el va a decir si, el loquito, la farándula, y ningunearte con esa etiqueta. Por otro lado también está la argolla, para poder empezar a existir dentro de esta galaxia imaginaria tienes que ser amigo de las personas correctas, amigo de Thays, de Cueto, de Ampuero, de Faverón, y yo no soy amigo de ninguno de esos ni quiero serlo.

¿Por qué?

Porque los conozco bien y por eso precisamente no quiero ser su amigo, yo creo que la literatura es otra farándula, más cerrada, más paranoica, y mucho más maletera. Prefiero pelearme con Jeanet Barboza que pelearme con uno de esos escritores pitucos.

¿Sientes que hay alguno valioso, alguno que se salva?

Claro que si, hay escritores que sigo con atención. Me vacila Reynoso, muchísimo, ha sido una influencia importante, desde que lo leí en el colegio, me pareció siempre subversivo, alguien que arriesgaba mucho más que los demás, lo que aprecio en un escritor es su capacidad de…

Escandalizar

No, escandalizar cualquiera puede, Yesabella puede, Monique Pardo puede, los congresistas pueden. Creo en la capacidad de kamikaze, para escribir hay que dejar una parte tuya, eso implica pues, laceraciones, heridas, mutilaciones, la gente que escribe con guantes de hule no me interesa, la gente que no se compromete, que no se desangra con lo que escribe no me interesa. Hay un lado de Reynoso con el que me identifico que es esa especie de marginalidad no buscada, a veces me han preguntado si quiero hacerme esa aureola de marginal, o sea, ser marginal en el Perú es como ser chuncho en la selva, ¿quien no es marginal en el Perú?. Además ese hecho de no pertenecer no me genera ninguna angustia, tal vez por que soy hijo único, tal vez por que no tengo muy buenas relaciones públicas, no me molesta quedarme afuera, me siento mas cómodo incluso. Trato de no ir ni a los avant premieres ni a las fiestas de Etiqueta Negra, porque me ponen de mal humor, lo que veo me da dolor de barriga, entonces prefiero no ir.

Desde que entras a televisión has ido coleccionando enemigos. Lo digo porque siento que tus mejores amigos siempre fueron los de la época previa.

Nunca he tenido vocación de Roberto Carlos, nunca he querido tener un millón de amigos, ni siquiera mil, ni siquiera cien. La vocación de contreras no tiene nada que ver con mi ingreso a la televisión, yo creo que desde que tengo memoria siempre he estado en desacuerdo, siempre he estado en contra, de la autoridad paterna, de la autoridad en la escuela, de la autoridad en general, y eso se traslada a la gente importante entre comillas, sean lideres de opinión, sean escritores, estrellas de la tele, sean lo que sean, siempre voy a tender a opinar bajándoles la llanta.

Por eso era que Toledo iba a tu programa cada semana

Poner a Toledo cada semana era en si mismo un acto de subversión, era el anticristo para el régimen, en ningún canal lo aceptaban, Toledo no pisaba esos sets, después nadie se acuerda de eso. Lo único de lo que me felicito es que nunca me haya dado una medalla, yo creo que para un periodista que un gobierno te condecore es una desgracia.

¿Toledo era tu pata?

No, era un convenido, me necesitaba.

Y no eras consciente de eso en el momento

No, quién pudiera hacerlo sería un ser privilegiado, no puedes adivinar lo que hay en la cabeza de la gente, obligadamente tienes que dar un poco de confianza porque si no te vuelves loco, ¿no? Si vas a estar pensando que el que viene te viene a matar. En algún momento he llegado a ese nivel de paranoia. Pero no, yo a lo único a lo que le tengo miedo es a las montañas rusas, después a nada.

Si pudieras volver a la televisión, ¿qué tipo de reportajes harías?

Te confieso que me da mucha flojera volver a ser reportero, ahora en este nuevo programa tenía toda la intención, pensé voy a hacer reportajes sobre esto sobre lo otro. Ahora hacer un reportaje me cuesta 10 veces más trabajo, estoy totalmente fuera de físico, hay algunas cosas que ya no haría, y no es que este viejo o acabado, sino que simplemente eran insensateces de juventud que no repetiría. No me iría como reportero de Panorama a jugar mundo entre las minas antipersonales en la frontera con el Ecuador, ni loco, cosa que sí hice, y era absurdo, porque eres un reportero mal pagado, que no tiene seguro médico ni de vida, ni contrato, cobra por locación con recibo por honorarios y vas a ir allá a regresar sin pierna, o sea, hay que ser imbécil. Pero eso hacía pues, ya no lo volvería a hacer.

Como director, ¿qué tipo de reporteros te gustaría tener, así locos como tú?

¿Yo era loco? Bueno para ser un buen reportero hay que estar un poco loco, hay que meterse a los lugares a los que cualquier ser humano le huiría. Con quiénes trabajaría, de la generación siguiente a la mía me parece que tienen un trabajo apreciable Augusto Thorndike, Fernando Díaz, Andrea Llosa, que es un poco chicha pero hay que bajarle un poco, tiene mucha calle.

Cuál es el Beto más cercano a ti, el que le escribe a su mamá recostado en su falda, o el disparador del programa de tele

Las dos cosas soy yo, no se puede ser una persona bidimensional, todos somos poliedros, la persona que da limosna en la iglesia y la que puntea a una chica en el micro es la misma, son dos lados de lo mismo, no me parece que escribir una diatriba contra alguien sea un crimen, me divierte hacerlo, me produce placer, y eso es suficiente razón para hacerlo.

En el texto periodístico hasta qué punto eres sincero, siento que en literatura lo eres completamente pero en el periodístico no.

Yo no soy literato, o sea qué significa ser literato, que Hueso Húmero te mande la encuesta de cuales son los escritores más importantes.

Para algunos es tener una mesa en la feria del libro

Oye yo he tenido 2500 personas haciendo cola en la Feria del libro de Trujillo, ni en sus mas salvajes fantasías Alonso Cueto va a tener eso, y eso qué me hace, me hace mejor, peor, no tiene importancia, es básicamente un domingo en provincias que la gente no tiene absolutamente nada mejor que hacer que irme a escuchar hablar pavadas un rato, de esos 2000 seguramente 10 me habrán leído, y seguramente 1990 no.

Tienes miedo de que no te tomen en serio

¿Tengo miedo de que no me tomen en serio? Si yo hago todo lo posible por que no me tomen en serio, imagínate, he ido al programa de Bayly con un polo rosado y he mariconeado durante 90 minutos, como puedo pretender que me tomen en serio, obviamente es una payasada todo, esta ciudad es una payasada, hay que andar con su nariz puesta.

¿En realidad crees que las cosas han cambiando en el Perú?

Han cambiado, yo creo que todo este proceso de curación que ha tenido que soportar el Perú después de toda la infección Fujimori-Montesinos ha servido bastante, todos estos procesos interminables de juicios a la corrupción entre comillas han sido como un huayco que se ha llevado culpables e inocentes al mismo tiempo, hay un montón de gente que está presa en la cárcel por que la Pinchi Pinchi dijo tu fuiste y te jodiste, 3 años preso.

La anterior fue la quinta última pregunta que hice. Había un par de chicos esperándolo para hacerle otra entrevista. Se iba a Cusco. Dijo que no viviría en esa ciudad porque no tiene cine. Me dio la mano como esos niños que no quieren saludar a nadie y su mamá les dice “dale la mano”. Y nos despedimos…

Entrevista publicada en Circovip
Fotos: Fanny Copaja