Emepitri: manifiesto melómano

Algo que debemos agradecer a esta indiscriminada era de la masificación de información es que los blogs se han convertido muchas veces en tribunas o espacios más personalizados que los cada vez más difíciles medios tradicionales. Para cualquiera que busque determinado dato u opinión no le resulta insólito ahora darse con la satisfacción de leer [...]



otras tardes

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Algo que debemos agradecer a esta indiscriminada era de la masificación de información es que los blogs se han convertido muchas veces en tribunas o espacios más personalizados que los cada vez más difíciles medios tradicionales. Para cualquiera que busque determinado dato u opinión no le resulta insólito ahora darse con la satisfacción de leer cosas que muchas veces no se dicen, manifiestos que en su sentido positivo logran escapar al corset de la redacción tamizada en exceso. El apartado artístico y en especial el nunca bien difundido mundo musical se ha visto beneficiado en cuanto a difusión. Es casi una obligación para gran parte de los músicos tener su Myspace al día y con algunas cucharadas sonoras listas para atraer posibles seguidores.

Paralelamente a esos empeños del autor existen muchos más de cuantos melómanos beban de la imprescindibles fuente y estén tan entusiastas como para querer compartir esa experiencia, a su vez reveladora para otros más que se sumen y se formen en el camino. Emepitri es uno de esos espacios en los que el placer se entremezcla con la revelación para tantos principiantes forjando su cultura musical. Sin duda se han plegado a la gran consigna de alejarse bastante de la gran sordera que generan las radios de limitados repertorios y hits que se repiten y reciclan como cualquier producto para baño, pero sin llegar a las poses de los herméticos eruditos. Ya lo dice su divertido slogan: “manifiesto en contra de los que piensan que la música es cuestión de exquisiteces y no de sentidos (o un blog de la pitri mitri)”.

Inaugurado hace más de dos años, Emepitri se ha ganado una no poca fama entre los amantes de mucho de esos sonidos que rara vez se escucharían de manera abierta, tal vez solo en alguna transmisión de madrugada, en la casa de un amigo o como el fondo de alguna película. Todo ello a pesar de que al otro lado del mundo puede o pudieron haber sido sucesos. Pero el desenfado de estos socios los llevan a no restringirse y no restringir a sus fieles lectores. Por ahí podrán encontrar algún homenaje a Roberto Carlos (el de los karaokes no el ex Real Madrid) o a Billy Holliday, en medio de harto shoegazing, grunge, punk, alternative, indy rock, o música electrónica.

A todos ellos dedican reseñas, sensaciones o pensamientos que les traen algún disco y que los hacen pensar ellos hasta como mujeres, de alguna fugaz impresión o de alguna fuerte marca en sus vidas. Compilatorios extravagantes y cuidados, y por supuesto mucha música que fácilmente es capaz de abrir nuestros oídos cansados ante la saturación de todos los días. Ahí sin duda entra a tallar el tema de la política de “compartir” que como tantas otras olas, se ha difundido por el océano informático. Pues todo ello depende del guía y en eso los de Emepitri se defienden muy bien. Así que fuera de culpas innecesarias, volvamos a recordar la frase del pintoresco Veco: ¡oído a la música!”.





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