LCD Soundsystem: nunca tan cansado como para no bailar

Aunque muchos todavía no lo crean la música bailable es terreno de elaboración tan meticulosa como la de cualquier sinfonía. En su estilo y frenetismo, es provocadora de una apoteosis y éxtasis como las que hubieran embargado a tantos clásicos compositores si hubiesen previsto la era de los sonidos que proporciona la tecnología contemporánea. La [...]



otras tardes

↑ Grab this Headline Animator



Aunque muchos todavía no lo crean la música bailable es terreno de elaboración tan meticulosa como la de cualquier sinfonía. En su estilo y frenetismo, es provocadora de una apoteosis y éxtasis como las que hubieran embargado a tantos clásicos compositores si hubiesen previsto la era de los sonidos que proporciona la tecnología contemporánea. La especialidad anglosajona es la que se reviste los efectos y acordes electrónicos como marca registrada. De ahí se han generado a su vez diversas tradiciones que actualmente navegan unas con otras cumpliendo el itinerario post-moderno más característico. De esas canteras han salido todo tipo de experimentos y resultados, así como icónicos especialistas de las mezclas cuyos estrellatos han logrado trascender más allá de las restricciones radiales y las agendas nocturnas.

LCD Soundsystem es uno de los más rotundos proyectos surgidos últimamente en el espacio de explosión discotequera. Obra de un curtido y erudito “todo terreno musical” que responde al nombre de James Murphy. Este álbum debut homónimo vino precedido de una fama ganada a pulso en ambiente neoyorquino donde antes transitarán las cadencias del funk o se importara el acid house desde Europa. El de Murphy no es solo el gusto atronador y eléctrico de remachar beats, también es el placer del explorador de tonos y melodías de diversas escenas y referencias que comparten con el álbum el provocador impulso de mover la cabeza y dejarse llevar sin miramientos. Ahí entran también el punk, el omnipresente rave y todo aquello que alimente su memoria melómana de buen treintañero.

Con talento muy particular, Murphy y su grupo se dedica a la placentera y lúdica labor de hacer de la música de la evasión, un espécimen de laboratorio que emerge sumamente renovado y hasta muy original. No hay momento en el cual este álbum nos deje con la absoluta calma para percibir, con distancia totalmente crítica, su juego confeccionado de forma interesantísima. Se trata de un trabajo musical que viaja veloz desde el primer momento con Daft Punk is Playing at My House, el sensacional corte que se apoderó de las fiestas anglosajonas el 2005. Hay algo tan propio de este creador que no por nada lo ha colocado a la altura de los mismos Fat Boy Slim o Paul Oakenfold.

Resulta irónico que mucho a lo que le canta LCD es a la inercia urbana, a las rutinas yuppies que navegan entre las satisfacciones fáciles y las complicaciones que vienen después en ininterrumpido circulo semanal. En medio de ello se dejan sonar la contundencia ametrallante y valiosa de su proyecto y estilo. Ahí están temas como Too Much Love o Tribulations, ejemplos perfectos de esa alianza entre la exigencia sonora y el ritmo deslumbrante o si se quiere pegajoso con el cual le ha sido sencillo hacerse de adeptos a la primera reproducción. Con ese talento hasta osa desconcertar, con un beat incesante contaminado por el punk más crudo en la frenética Movement, o seguir más allá con una tonada tan beatleniana como Never as Tired as When I’m Waking Up (uno de los cortes más relajados pero envolventes a la vez.).

LCD Soundsystem es un disco doble. Durante la primera parte nos imaginamos el escenario amplio y bullente de voces y cuerpos que apenas si se ha dado cuenta de la cantidad de sudor emitida cuando esas primeras nueve canciones han surcado el espacio hipnotizándonos. Ese Disco Infiltrator que nos ha seducido en todos sentidos, a todos los bailarines y a los geeks que se menean sentados. Es la carta de presentación fresca y endiablada con la que se evaporan los resquicios de seriedad o descreimiento. La segunda parte es un tanto más convencional. Más bien se trata de un anexo, pasado el necesario calentamiento y atención al show. Aquí escuchamos una recopilación de temas lanzados previamente de manera no oficial en los que todo ese oficio se deja sentir en remixes y golpes más rotundamente discotequeros. Es la continuación de la fiesta pasado el concierto despedido entre aplausos.

Puedes percibir notoriamente como el disco ha sido preparado para encajar a la perfección con el desarrollo de un baile de fin de semana que se torna más acelerado conforme avanza la noche. Acá las apuestas en la pista de baile no cesan desde la auto paródica Losing My Edge aquel anticipado y exitoso single del 2002 (ya entonces nos contaba que “fue el primero en poner a Daft Punk y todos lo creían loco”), hasta la super retro y ácida Tired. Muchas veces la palabra cansado asoma por boca de Murphy. Resulta obvio que al final se trata de toda una payasada, podemos seguir repitiendo una y otra vez cada track como respuesta a esa afirmación.

Daft Punk is playing at my house





Tags: , , , , , , , , , , , , , ,

3 Comentarios

  1. miguel agregó estas palabras el April 28, 2008 | Permalink

    Daft Punk is playing at my house debe ser una de mis cinco canciones favoritas de los últimos dos años. super canción, super video, super grupo. ya habrá tiempo para verlos…

  2. jorge esponda agregó estas palabras el April 28, 2008 | Permalink

    Por lo menos para bailarlos en estas noches frías que se avecinan!!

  3. bruno agregó estas palabras el April 28, 2008 | Permalink

    la noches frías ya llegaron, ya están aquí.
    y con ellas, la gripe.
    all my friends

One Trackback

  1. [...] clase de posibilidades, como sin duda lo hizo con gente de lo más variada, desde Portishead hasta LCD Soundsystem. Parece al final como un extraño dominio en el cual la gravedad se encuentra suspendida para [...]

Comenta pe!!

No te preocupes tu email no se publicará. Los campos marcados * son obligatorios

*
*

Enlaces / Botones

Categorías

Nube