Sino de Café Tacvba o cómo hacer equilibrio en una cuerda

Ponte tu casco y tu traje espacial.
Apariciones. Cuando oigo música se me aparecen imágenes que no logro explicar. Me ocurre con frecuencia: el disco empieza a girar (aunque los discos ya no giren, me gusta pensar que todavía lo hacen) y las imágenes irrumpen, una tras otra van dando forma a esa proyección imaginaria que [...]

Ponte tu casco y tu traje espacial.

Apariciones. Cuando oigo música se me aparecen imágenes que no logro explicar. Me ocurre con frecuencia: el disco empieza a girar (aunque los discos ya no giren, me gusta pensar que todavía lo hacen) y las imágenes irrumpen, una tras otra van dando forma a esa proyección imaginaria que completa el mundo dentro de uno mismo.

El viaje termina cuando el disco deja de girar. Entonces aparecen los créditos finales y todas las luces se encienden.

Siempre que escucho un disco de los Café Tacvba imagino trapecistas o acróbatas. En el aire, en el espacio ellos convierten un lugar ajeno en propio y se contorsionan sabiendo que lo crucial es intentar las conexiones más que mantener el equilibrio. Y ya se sabe: la estabilidad no es sinónimo de armonía.

Me lo tomaré con calma si alguien dice que la imagen del equilibrista es un lugar común.

Lo haré porque puede tener razón.

La banda mexicana siempre me ha parecido como un grupo de osados equilibristas, no por el equilibrio en sí mismo sino por todo lo que ello implica. En tensión las piernas, los brazos y la cuerda. El placer que es también el peligro de cruzar de un extremo a otro. Y, sobre todo, cómo el cuerpo cae y y se hunde en el aire solamente para tomar impulso y sentir que vuelve de una profundidad no conocida.

Café Tacvba debe ser uno de los actos más extraños y originales que se hayan producido en tierras latinoamericanas. Abanderados de una avezada experimentación y del eclecticismo más radical, la banda mexicana siempre ha demostrado, disco tras disco, que no hay lugar para el bostezo o la complacencia en su música. Incluso en el siempre amable Avalancha de éxitos habita una gran cuota de riesgo, la esperada torsión sobre la cuerda, una acrobacia que parece socavar del todo la fraudulenta inocencia del pop. Y ya aburre decirlo pero ni modo: nada menos virginal que el pop.

A estos mexicanos de Ciudad Satélite también les debemos una de las más sorprendentes conexiones entre el rock and roll y la música popular mexicana. Su infatigable búsqueda los ha llevado a recorrer muchos territorios y su mérito consiste en recolectar las raíces que encuentran pero no detenerse permanentemente en ninguna estación del camino. O de la cuerda que empieza a tambalearse mientras se sabe que no se debe mirar hacia abajo.

Mantener la calma.

No se trata de reciclaje, se trata de asimilación, sin que tal concepto implique la anulación de las diferencias. Café Tacvba escenifica en su propia música el sentido de la divergencias culturales que bullen en el México actual y sus canciones son un retrato de esos quiebres y fricciones. Esas también son las orientaciones en la que se torsiona la cuerda. Y no quedaría más que escuchar un tema como “De acuerdo” para dar por verdadera esa aserción.

Con Sino, los Tacvbos continúan el camino trazado en la soga. Sólo que aquí encontraremos menos elementos folkies y más presencia de las guitarras y los teclados. Sin perder un ápice de independencia, la banda retoma, reelabora o se vincula con los sonidos de grupos paralelos a su aventura creativa (babasónicos, el otro yo, volan, los tres, entre otros), recogiendo tambièn sonidos que Meme, el proteico Rubén, Joselo y Quique ya habían atisbado en anteriores oportunidades, pero esta vez consolidando la propuesta avezada y ecléctica en sonidos más avecindados al rock.

Sino se plantea como un viaje introspectivo, como una desgarrada travesía dentro de quien escucha el disco. Las acrobacias, entonces, son interiores y no por nada el disco lleva ese título. ¿Cuál es el designio que nos espera una vez que hemos cruzado la cuerda con contorsiones interiores? Café Tacvba camina sobre esas fuerzas internas como si fueran las sogas donde se intenta hacer equilibrio en medio del vacío y nosotros, al ver las contorsiones, nos convirtiéramos en quienes llevan a cabo esos movimientos. Y los movimientos perpetrados son limpios y urgentes pero nunca desmesurados. A través de los quince surcos del disco, los Tacvba deambulan por estados de ánimos, emociones sinceras y oscuras o luminosas sonrisas. No por nada el disco se inicia con un tema tan lóbrego como rotundo, “Seguir siendo”; y tampoco es casual que casi al final aparezca “Quiero ver”, acaso una de las canciones más bellas que ha firmado el grupo.

No hay más respuestas que las que traen nuevas preguntas. Sino, entonces, es equilibrio discontinuo, intermitente, provisional. Y atravesar la cuerda con las contorsiones que el viaje requiera implica dar por fundamental esa intermitencia. Café Tacvba juega a articular lafs fuerzas interiores contorsionándose en medio de vórtice. Por eso las emociones puras con la oscuridad, por eso el sobrevuelo al lado de lo intentos por caer de pie cuando el cuerpo se hunde en el aire y desciende. Y todo ello en esta función luminosa y oscura donde somos, a un tiempo, espectadores y contorsionistas.

Los Tacvba se presentan mañana en el Parque de la Exposición.

Volver a comenzar

Tags: , , , , , , , , , , , , , , ,

DEJA UN COMENTARIO

Your email is never published nor shared. Required fields are marked *

*
*

Suscríbase

otras tardes Posts RSS feed
Peru Blogs
BlogsPeru.com
Peru Blogs
Bitacoras.com
Usuarios conectados

HEADLINE

You could put something here. Edit this in bottom.php.

TAG CLOUD