stories from the city stories from the sea

Siempre se dice que los peores momentos sacan lo mejor de uno, en el caso de Polly Jean es algo que se mantiene siempre en el misterio. Este disco puede considerarse la continuación natural de la historia de su eterna heroína, rabiosa y conflictuada que gritaba, y sobretodo gemía, desde los crudos Dry o Rid Of Me. A su modo, la cantautora británica más brillante de los últimos veinte años se convierte, de poema en poema, en una narradora total. Es así que a principios de esta década, este alter ego (que ella siempre declara como cinematográfico), se permitió las sonrisas más limpias, una especie de vacaciones existenciales. El caos mundano sigue siendo feroz pero a este se acerca un tanto como otras reinas del canto urbano a las cuales absorbe y reprocesa. Esos colores de camaleón lucen más vivaces, ligeros tal vez, en este paseo por los paisajes y sonidos más acerados.

Fue así que el capítulo de esta ocasión llevó a PJ a pensar en su personaje como la protagonista de la más bella revelación, la crónica de sus encuentros con el amor, quizá más serenos y maduros, aquellos que brindan fuerza para pensar con mayor optimismo y una peculiar esperanza. No obstante el escenario elegido es todavía mucho más agresivo y brutal. Es como si la pequeña y dudosa protagonista de fábulas se decidiera a cruzar el charco, dejar las dominantes introspecciones y abrirse a un mundo de sensaciones, deslumbrantes y voraces. La fisicidad siempre existió como elemento fundamental para ella, pero en este disco adquiere una cualidad más comunicativa. Su personaje deja de tocarse en la soledad de una habitación, para sentir el viento (que ya anticipaba en Is This Desire?), para tocar las paredes, cruzar las calles ruidosas y apresuradas de la ciudad de los rascacielos. En pos de esa probada curiosa, no le molesta coquetear con sonidos digamos más digeribles.

Los claxons y las sirenas de un día cualquiera en la gran urbe son las que dan inicio rotundo con Big Exit, el aturdidor barullo hacen que la visitante clame por huir a la primera (casi como si todavía se lo pensara mucho ante la posibilidad latente de convertirse en miembro del mainstream). Pasada esa primera impresión se suceden el disfrute y la reflexión en intercambios que sin confusiones pasan del rock en estado puro al power pop con el que siempre se siente identificada. Sus características cuerdas se tornan menos experimentales, más clásicas. La propia autora se concentra más que nunca en contar sus historias con afán y placer de sonar agradable y seductora. Andando por las calles como nueva Chrissie Hynde, o luciéndose guitarra en mano con la vehemencia de Patti Smith (que aquí si es innegable).

Stories From The City… pasa por ser para muchos el disco más comercial de Polly Jean, cosa que no deja de ser cierta (más aún ante el radical minimalismo del reciente White Chalk), pero no deja de ser por ello un disco redondo y sublime, lleno de la energía tan característica de su autora, solo que esta vez en una clave más juguetona y solar (aunque las noches neoyorquinas sean las protagonistas). Sus fantasías se desatan sin temor a estallar en lo cursi (PJ jamás lo sería igual), aunque su natural oscuridad permanezca rondando, se puede dar el gusto de sentirse protegida de ella. La estupenda Good Fortune lo resume a la perfección:

y me siento como algún pájaro del paraíso,
mi mala fortuna huyendo lejos,
y siento la inocencia de un niño,
todo el mundo tiene algo bueno que decir

Good Fortune

Ese ritmo firme y preciso domina casi todo el disco. Por ahí surgen algunos repasos a su faceta más alternativa con la contaminante The Whores Hustle And The Hustlers Whore o la frenética Kamikaze, y también momentos de extraña y dulce melancolía en Beautiful Feeling o Horses In My Dreams. Ese transito contradiccitorio, teniendo a la vista la ciudad y el mar, consigue un peculiar equilibrio para su inspiración y que su precoz oficio resuelve con maestría habitual. Imposible entonces quedarse frío ante enardecedores temas como This Is Love (tu eres la única historia que nunca conté, tu eres mi secretito sucio, quiero conservarte entonces), A Place Called Home, o el inapreciable dúo con Thom Yorke en This Mess We’re In.

En todos ellos PJ se convierte no solo en narradora sino también en retratista de un mundo indisoluble entre lo épico y lo lírico, escuchando las sirenas, viendo las luces de la madrugada en Manhattan, llegando a la certeza de que flota dentro de ese universo agitado, a una altura desde donde puede ver a los caballos corriendo a lo largo de la vías del tren. Ternura y violencia en la capital del mundo que hasta en ese momento suenan premonitorios.

Estoy observando desde el muro,
como peleamos en las calles,
este mundo va hacia la guerra,
todo lo que necesito eres tú esta noche,
y yo trazo una línea, hacia tu corazón hoy,
hacia tu corazón desde el mío,
una línea para mantenernos a salvo.

El eclecticismo de PJ es tal que, aunque lo pienso, no podría decir con seguridad que este sea el disco ideal para descubrirla (tal vez ese papel lo cumple mejor To Bring You My Love), pero Stories From The City… debe de ser el más alentador para quien recién se inicia en sus melodías y desea saber que más hay detrás de esa mujer que parece más difusa e inclasificable detrás de sus historias.

This Is Love

We Float

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