En otras circunstancias sería un hecho que me causaría inquietud, pero la verdad es que no es raro darse cuenta muchas veces que muchas de las personas con las que te puedes encontrar por las calles de Lima, se enteran de las últimas noticias a través de su versión humorística. El humor político por ejemplo, siempre ha tenido en los imitadores a sus caballeros de lanza pero los experimentados Carlos Álvarez y Jorge Benavides, son quizás los más impiadosos, versátiles y puntillosos al respecto. Al menos desde que decidieron unir fuerzas en el 2004, sus característicos modos de hacer chacota se han volcado despiadadamente en el mar de la información, como una alternativa lisérgica a los reportes periodísticos que no pocas veces también caen en lo irrisorio y en lo no poco amarillista (con fondos musicales de películas de terror incluidos).
La opción de los compadres del transformismo, es entonces algo relativamente más saludable y más atractivo de ver para gran cantidad del potencial público que ya las tiene bastante duras con las verdaderas versiones de denuncias de corrupción, fracasos futbolísticos, y los líos de un embrionario y demencial simulacro de farándula catalogada de chollywoodense (en genial alusión patentada por Magaly Medina).
Por el programa pasan tantos personajes como los que el timbre de voz y las forzadas apariencias de sus imitadores puedan abarcar: el ex presidente Choledo y su rabiosa esposa Eliane Karpa; el presidente Galán García persiguiendo a Lulú Flores Ñaño y a las ratas ejecutivas de los bancos estatales; Chamo Del Solar y el profe Jeta Jeta Uribe tratando de sabotearse el uno al otro en ese barco hundiéndose llamado rimbombantemente “proceso eliminatorio rumbo al mundial”; los ídolos del balompié Claudio Pizarro y Jefri Farfan buscados a besos por el profe Autori y el loco Vargas respectivamente; el padre Maritin y Alejandro el Guerrero haciendo de cualquier esquina un local para una conferencia de prensa; el chino Fuji con sus socios Vladi y Kenji; Michael Jackson recibiendo el cariño que se merece a cada visita; o ese congreso farsesco que lamentablemente si es muy cercano a la realidad.
Congreso
Estos reyes de los sketches son muy conscientes de que la clave de su permanencia radica en la inmediatez. A su manera su repertorio se va construyendo a la medida de cualquier diario y hasta se dan el lujo de ganarles en popularidad y hasta en la creación de íconos que a su vez son repetidos por la risueña tele audiencia. Uno puede imaginarse tranquilamente que el dúo inicia los preparativos de cada programa como si se tratase de una mesa de edición, siempre alerta y la caza de la mejor forma de conectar rápido a la gran masa con los sucesos que no paran de venir.
Lo que hay que reconocerles, a pesar del humor básico y no pocas veces ramplón que ejecutan, es que son precisamente los dos humoristas con el mejor timing del gremio local. Eso, en un medio como este que ni ahora ni nunca ha gozado de alguna época de oro (por más que eso quieran vendernos los que hablan de la televisión blanca o no vulgar), es decir bastante. Y mientras lo tengan, no niego que los seguiré viendo.
Hugo Chaveta y Fidel Castro
Parada Militar










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