Carlos Gassols: el teatro que ha crecido es solo el que está circunscrito nada más en Miraflores y San Isidro


Me hubiera gustado tener más tiempo para conversar con don Carlos Gassols. Siento que hubo muchas preguntas que tuve que guardar para otra ocasión. Sin embargo, parece ser que el reconocido actor peruano compensó su poco tiempo con sus mejores respuestas. En esta entrevista, Gassols reabre el debate: ¿Es cierto que el teatro peruano está creciendo o sucede todo lo contrario?

¿Te has convertido en el actor fetiche de Lombardi? ¿Qué se siente?

Es agradable y sorpresivo. Me sorprende cuando me llaman pero me agrada también. He tenido experiencia con Pancho primero en cine; Caídos del cielo, Tinta roja, Ojos que no ven. Antes de hacer teatro, hice tres películas con él bajo su dirección. De alguna manera ya conocía su trabajo, y me agradaba su profesionalismo para encarar la actividad que realiza. Cuando me llamó primero para Cita a ciegas comprobé que era un director muy rescatable dentro de la esfera teatral, que es a la que más me adhiero. Cuando me llamó para La prueba me sentí aún más gratificado, sobre todo después de los ensayos.

Para los que están metidos en teatro ¿En qué se diferencia el trabajo de los actores en cine y en teatro?

La diferencia radica en que evidentemente el actor en el teatro se siente más cómodo porque es un creador permanente. En el momento que comienza el espectáculo del teatro, el director por bueno que sea, ya es como el entrenador de fútbol. Ya nada depende de él, sino de los actores. El fenómeno teatral, a diferencia del cine o la televisión, recién nace en el momento en que se está frente al público, porque se hace con éste. Se trata de una complicidad entre el intérprete con el espectador. Eso no ocurre en el cine o la televisión, esa diferencia es fundamental.

Ahora, en el cine, lo importante es que uno tiene la seguridad de que va a tener un registro. Va a quedar la imagen, la voz, la interpretación y los gestos en una imagen que incluso se multiplica con la dimensión en el ecran por una parte, y por otra como testimonio que queda grabado y queda fijado para toda la vida. Eso no ocurre con el teatro, se puede grabar, se puede filmar, pero lo que no puede filmarse es aquello que en realidad no se puede definir, cómo llamar al hecho de la participación del público con el actor.

Además en el teatro uno tiene la posibilidad de día a día ir construyendo su personaje

Así es, hasta el último día, yo estudio mi obra de teatro, no diré todas, pero la gran mayoría. Por ejemplo obras como ésta, hasta el último día estoy tratando de encontrar nuevas cosas, dentro de las marcaciones del director obviamente. No de forma indisciplinada, cuando hay algún hallazgo se lo propongo, a pesar que ya estemos en temporada. A veces le digo a Pancho: qué te parecería si acá podemos hacer eso, decir esto, y si acepta se intenta, porque cada función es diferente a la otra, justamente por el público.

Cómo optó usted por esta carrera loca

Yo comencé muy niño, yo soy el menor de cinco hermanos, desgraciadamente dos fallecieron, Fernando y Zaida. Éramos Irma, Zaida, Hilda, Fernando y yo, la base de la compañía infantil Hermanos Gassols. Ellos comenzaron y obviamente yo seguí, y luego me fue interesando cada vez más. Quería hacer cine, fui asistente de dirección. En televisión primero hice como director un ciclo en canal 4, donde hicimos Cumbres Borrascosas, Rebeca, Doña Bárbara, Ambiciones que matan. Eran una serie de obras, que hacíamos divididas en 20 capítulos, las escribía Enrique Victoria, mi colega y gran amigo, a quien conozco desde la compañía infantil. También dirigí las tres cuartas partes de Simplemente María, escribí y produje varios programas de teatro en canal 4 y en canal 7. Esta carrera siempre ha sido algo muy natural para mí, desde niño.

Como ve esta nueva movida de teatro, las nuevas salas. Siente que finalmente se está reconociendo un poco el teatro…

No. Esto ha sido muy controversial, hay nuevas salas, como ésta (CCPUCP), o la de La Plaza (USIL), pero se ha perdido el Real Teatro, se ha perdido el Teatro de Arequipa, el Teatro Arlequín, el Francisco Pizarro, el 28 de Julio. Otro teatro fundamental que esta perdido es el Municipal, es increíble; diferentes teatros que se han convertido en espacios para convicciones religiosas, para supermercados o billares, hemos perdido mucho, hemos perdido más, y si consideramos el tiempo que ha transcurrido de la desaparición de éstos como locales teatrales a la fecha, y si comparamos eso con lo que se supone que ha crecido la población estamos más bien en contra.

Entonces el teatro mediático es el que ha crecido, pero en el que usted nació viene desapareciendo.

Sí, el teatro que ha crecido es el que está circunscrito nada más en Miraflores y San Isidro. Antes estaba en Jesús María, Barrios Altos, La Victoria; y ya no tenemos eso. Lo que es muy serio, más serio todavía es que en los nuevos centros poblados; como en los conos, Lima norte, Lima sur, Lima este; las municipalidades no se han preocupado ni se preocupan en construir locales teatrales, tienen un auge comercial de primer orden, envidiable, que hay que felicitarlos, pero priorizan los multicines, los casinos, tragamonedas, discotecas, ¿y los teatros?

Y por el lado de los actores jóvenes. Cuál es su percepción sobre éstos…

A mí me da mucho gusto trabajar con la gente con la que estoy trabajando, veo que hay mucho talento, como siempre ha habido. Siempre hay locos, siguen proliferando, y me siento muy satisfecho de estar trabajando con el grupo con el que trabajo. Un magnífico elenco, muchachos jóvenes como Wendy Vásquez, Vanessa Saba, Diego Lombardi.

También he trabajado, incluso he colaborado con teatro para niños, el teatro Manitas Teatro, de chicos egresados de la Escuela Superior de Arte Dramático (ENSAD), por ejemplo ahí tenemos una sección de gente de teatro que mediaticamente no tiene ningún apoyo, y hacen cosas estupendas. Han obtenido triunfos en Rumania enfrentándose a escuelas de teatro de todo el mundo, y después en Grecia, presentándose en la misma Grecia, con la presentación que hicimos de Antígona, tomando los temas de nuestra desgracia, de esta lucha fraticida provocada por el terrorismo, eso tuvo un éxito tremendo, y sin embargo mediaticamente no le dieron importancia.

Quién o quiénes deberían apoyar estas iniciativas. ¿De quién depende la solución?

La respuesta es muy difícil de encontrar, es que son muchas las cosas que se podrían y se deberían hacer. Los municipios tienen una gran responsabilidad, deberían fomentar el teatro, la música, organizar concursos de pintura, escultura, bailes, teatro. Antes existían, por lo menos en Lima, los premios nacionales de teatro, dramaturgia y comedia, eso ya se perdió. Ahora veo que el Británico ha hecho un concurso de dramaturgia, el ICPNA también, lo que me parece muy bien, pero el teatro universitario de San Marcos, que fue uno de los principales semilleros del teatro en el Perú, casi ya nadie recuerda que organizaba un importante concurso de dramturgia. Esas cosas se han perdido, esas cosas hay que volver a tomarlas, simplemente incentivando, los medios de comunicación tienen una gran responsabilidad por supuesto, vivimos en una época donde, no sé si afortunadamente o desgraciadamente, lo que prima es el dinero. Lamentablemente hay gente dentro de los medios que quisieran hacer más y no pueden porque tienen que cumplir con objetivos de otra índole.

Pero lo fundamental es la educación. En la educación tiene que incluirse la enseñanza del teatro, no para que el alumno sea actor, sino para que con la metodología que siguen los profesores, hagan que los alumnos logren un desarrollo integral de su personalidad, mejoren su conocimiento histórico, su conocimiento idiomático, mejoren su lenguaje, y sean mejores personas.

(Fotos: Fanny Copaja)

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