En España viene cuasando sensación el caso de un joven de nacionalidad peruana llamado Enrique Bustamante, que recientemente ha publicado un libro de memorias titulado Hablando con un ángel.
¿Qué tiene de fascinante este caso? Pues que se trata de un muchacho que sufre de cuadraplejia desde hace dos años. Dicha obra la escribió pacientemente y a escondidas de sus padres, solo con el dedo meñique de su mano izquierda, parte del único 2 por ciento de su cuerpo que puede movilizar.
Para ser un escritor novato, el perseverante Enrique ha dejado demostrado que lo suyo no era solo un juego. Son 125 páginas las que componen su creación y que dan cuenta de todo su caso, asà como de su gran interés porque la gente sepa apreciar las cosas que la vida ofrece y que por lo general parecen tan comunes que ni nos damos cuenta de ellas.
Buenas intenciones pero que no dejan de causar inquietud vininedo como un testimonio de ese lado, de esa vida de un joven cuyo camino fue trastocado a la temprana edad de 22 años debido a su lamentable condición provocada por una encefalopatÃa. Enrique ha residido casi todo ese tiempo en España, paÃs al que emigró con toda su familia, interrumpiendo sus estudios de economÃa en su tierra natal.
Alentado por la conclusión de su libro y el interés que éste ha causado (pese a contar desde un inicio con una edición modesta, básicamente conseguida con fondos familiares), Enrique tiene como planes a corto plazo, retomar sus estudio cerca de la localidad de Motril, al sur de España, que es donde reside, especÃficamente en la universidad de Granada.
La primera edición contó con mil ejmeplares pero ahora se encuentran apurando la salida de otros 500, traducidos al idioma italiano. Los ingresos servirán para costear el tratamiento de Enrique asà como futuros proyectos que no se cansa de preparar. Su madre Rosa Elena Pérez dice:
“El sueño de mi hijo era que viese la luz el libro que con tanto entusiasmo ha escrito, por eso aceleramos el proceso”.
Su hermano Luis Arturo, quién lo ayudó durante el proceso, manifiesta:
“Enrique se levanta muy temprano, sobre las cuatro de la madrugada, y tiene unas rutinas muy estrictas a la hora de escribir o hacer sus ejercicios de terapia”, manifestó su hermano gemelo, Luis Arturo.
Todo un ejemplo no solo de superación de los lÃmites fÃsicos sino también de los de la tan anhelada inspiración. ¿A ver ahora quién dice “no puedo”?










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