Algunos apuntes sobre Michael Crichton
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por
Jorge Esponda
Como si se tratáse de una de sus caractarísticas estrategias. Michael Crichton falleció silenciosamente, tal y como lo quiso. No tuvo a la prensa o los miembros del mundo editorial rondando cerca como sucedía a cada lanzameiento de un nuevo libro o de una nueva película basada en sus intrigas. Rutina que tal vez ya le provocaba inapetencia, un juego para el cual había aprendido hace mucho a darle una forma exacta que lindaba entre la pose de intelectual, o geek al tanto de las últimas teorías o especulaciones científicas, y al mismo tiempo la de una celebridad, un top model literario que se codeaba con Hollywood. Su modesto final acaeció en el mismo momento en el que los estadounidense corrian a las urnas y se llevaban consigo toda la atención de los medios.
A la vista del extraño limbo en el que pasaba para muchos Crichton fue un escritor de los que se forjan un oficio en base a un propósito que esta muy lejos de la “belleza de las palabras” en el sentido más elitista del género. Por ello nunca optó por resultar más ingenioso de lo que sus teorías promulgaban siguiendo la línea de sus admirados H.G. Wells o Arthur Conan Doyle. Tal vez por ello, a pesar de los años, la experiencia, el marketing, y demás juegos del negocio, a Crichton nunca se le fue la imagen de estudioso. Su área de cultivo fue lo muchas veces de los más ingenuo de la ciencia ficción actual, pero una de las grandes virtudes y claves de su éxito -cosa que lo emparenta con su compadre de los best sellers Stephen King- fue su sentido del drama, del mecanismo preciso y profesional de enganche con el lector.
Desde la aterradora The Andromeda Strain hasta sus últimas miradas a la paranoia de la hipertecnología y la problemática del calentamiento global en Prey o State of Fear, respectivamente. En toda su obra diversa e irregular, Crichton consigue la extraña alquimia entre la alegoría y tesis, entre la fábula y el estudio o comentario lúcido. Mientras sitios y publicaciones “serias” ningunean la noticia de su muerte, queda todavía el desconcierto que dejó esta estrella de carácter más bien secreto y que se guardó el último giro de su historia para si mismo.



