Mis favoritas de la extraña cartelera del 2008
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Jorge Esponda

Concluyó el universo cinematográfico de este periodo, la próxima semana corresponderá a la primera oleada del 2009. Aquí en Perú eso significa que recién nos iremos nutriendo de mucho de lo que esta sonando en la temporada de navidades y premios. En todo caso podemos hacer un resumido balance de lo que significó el cine estrenado comercialmente en estos últimos doce meses.
A comparación del año pasado, se puede decir que hubo una ligera mejoría. Además de la invasión total de las reciclables cintas industriales, pudimos ver un puñado de creaciones alternativas y con suerte otras fuera del espectro norteamericano. Aún así sigue siendo de lamentar en hecho de que la cartelera peruana siga recibiendo a cuenta gotas mucho de lo más interesante de lo que se hace a nivel mundial, y no solo de lo que se produce en abundancia dentro del cine asiático (el más atractivo de la actualidad), sino también el que se realiza en países vecinos. Los distribuidores independientes solo cuentan a películas participantes en premiaciones grandes para poder utilizar esa publicidad.
Reocrdable también ha sido el hecho de que en el último trimestre se estrenaron una cantidad insólita de cintas nacionales. Tal vez la única destacable sea Dioses de Josúe Méndez y no precisamente por sus logros tanto como por su opción de alejarse de los estereotipos que circundan el universo que retrata. La que sigue es mi lista de preferidas:
La película de madurez de este gran cineasta. Pocos han sido los retratos tan contundentes y complejos sobre la historia progresista de Estados Unidos y su inevitable envilecimiento. El terrible e inquebrantable Daniel Planview se convierte a nuestros ojos en el transformador de un culto distinto al de Eli, su contrincante. Cada tubería petrolera instalándose hace las veces de arteria de todo un sistemático envenenamiento.
Las películas del mexicano no son nada complacientes. Son relajadas pero incómodas a la vez. Su mirada es la de un ejercicio de autor en la cual importan las ideas y sensibilidades espirituales en la medida de que se manifiesten en un terreno muy sensorial, abierto, sujeto a las ambigüedades y misterios de la naturaleza. Su mirada panteísta se resume de manera genial con esta historia de pecado y redención.
3. Paranoid Park de Gus Van Sant
Si Gerry y Elephant significaron un feliz encuentro con la radicalidad buscada. En esta nueva película Van Sant le da a sus adolescentes una mirada todavía más desarrollada bajo esta técnica. Pocos cineastas se han atrevido a dar revisar de esa forma un universo de aparente relajo pero debajo del cual hierve una extraña confusión, una suerte de vigilia previa a la edad de las mayores responsabilidades.
El terror instalado en la historia norteamericana pero desde la perspectiva antropológica. Eso es lo que ejecutan los Coen bajo la historia de Cormac McCarthy que, como siempre, es un noir de carretera. El mérito mayor es que -sin desligarse de las hipotecas del género- esta tierra de la rapiña se convierte en motivo de una reflexión devastadora en la que la romántica visión del mito fundacional recibe el tiro de gracia. El probable sueño de Sam Peckinpah hecho realidad.
Demás esta decir que a David Cronenberg le interesa por sobre manera el tema de la enfermedad. Por extensión podríamos decir lo mismo del de la corrupción. Eso es lo que dejan translucir sus películas de madurez ya no tanto interesadas en la transmormación o degeneración física como en la mental. Para muchos el cineasta parece refugiado ultimamente en los predios del género negro. Es solo una verdad a medias puesto que su búsqueda es tal cual los virus que minan a sus personajes. Se apropia de los códigos conocidos para adaptarlos a su particular mirada. Pocos son los cineastas tan actuales como este extraordinario canadiense.
Nuevamente nos dimos el gusto de saborear esta mirada payasesca y patética que son el sello inconfundible del nombre capital del cine finlandés. ¿Parodia?¿Retrato social? De ambas un poco. Acá al héroe ni las melodías de Gardel lo sacan de su autismo como a todos sus conciudadanos.
Revelación por todo lo alto fue este realizador rumano y la historia de dos amigas con el tiempo contado con exactitud, al borde de las decisiones y limitaciones del régimen de Ceaucescu.
Película desmitificadora y crepuscular, de largo aliento y factura impecable. Así es como vemos el desmontaje de una historia de leyenda desde los sucesos más espectaculares hasta los terrenos baldíos de la épica. Donde no queda más que los disparos a traición.
Una de las mayores sorpresas del año. La película de animación más extraña y hasta abstracta. Humor que convoca a Tati y aventura que no apela a intoxicar con referencias explícitas (salvo la de 2001). WALL-E y EVE ya forman parte de mis personajes favoritos. La película romántica del año.
Hace cuarenta años que Romero alcanzó la fama con sus torpes y hambrientos zombies. Estos personajes han pasado desde entonces por toda una serie de cambios sociales, políticos, y demás. Los tecnológicos no podían ser la excepción. Ahora hasta pueden armar su vid y colgarlo para el deleite de todos los usuarios del ciberespacio. Mas que a Wenders, esta es la película más godardiana de este autor del terror.
Ejemplar caso de como las fórmulas pueden ser reutilizadas sin dejar de ser creativas. La idea “monstruo ataca” se retuerce aún más con el colorido y el humor del imponente cine coreano.
El cineasta con el cual coinciden casi todos los diversos públicos, regresa a lo que mejor sabe hacer: horror. tragedia y comedia que siempre se tornan entrañables. Tal vez no agrega nada nuevo a lo que ya le conocemos pero lo mantiene vigente en buena ley.
El más veterano de los dirtectores estadounidenses en actividad, vuelve por sus fueros con esta interesante revisión de film noir y ambiciones familiares. Hay que agradecerle también que ha dejado de lado las escenas de tribunales.
Intensa aproximación a la historia de Frank Lucas y la expansión masiva de la heroína en los años 70. El mejor Scott que podemos esperar ahora es este que asume sin problemas la idea de narrar a conciencia y sin artilugios llamados arte por otros.
Atractivo debut del guionista de las películas de Jason Bourne. Una cinta al estilo de los policiales de tesis de Pollack o Pakula. Por momentos no parece una cinta de género y no por eso decae el interés. Prometedor.
Nuevamente una historia tipica de policial conducida con habilidad por Gray. Como en Little Odessa y The Yards vemos al héroe como una suerte de prolongación de un personaje de Kazan. Lealtades puestas a prueba y un submundo de ritos probando el otro extremo de la frágil bonanza.
Forzoso pero inevitable terminar con la película más querida de los amantes de los blockbusters. Nolan se las arregla para realizar una cinta única, en el sentido de su mirada poco concesiva al mundo de los superhéroes. Tal vez la apreciaría más si no fuera por el excesivo culto a la actuación de Heath Ledger, nada mal pero no es ningún James Mason.



