farrahfawcett

Típica estrella de los años ‘70, irresistible en fotos con traje de baño, icónica hasta para quienes la pudimos conocer en su madurez o en las incesantes repeticiones de su show más conocido. La guapa Farrah (o Ferrah, como se llamaba en la vida real), tenía esa especial apariencia de las rubias tostadas por el sol de su natal Texas que hizo de lo más natural su traslado a la playera California tras abandonar la Universidad de Austin.

Sin embargo, el sueño de Hollywood, no fue uno sencillo de conseguir. Fawcett se pasó casi todos sus veintes apareciendo solo como modelo de comerciales y cuando conseguía papeles para alguna producción importante, estas terminaban relegándola a papeles practicamente de maniquí. La excepción fue precisamente su debut en el cine con Myra Breckinridge, donde interpretaba a Mary Ann, una de las ingenuas víctimas de la calculadora protagonista interpretada por Raquel Welch. Lástima que esta experiencia desembocó en un sonoro fracaso de taquilla que probablemente desde entonces le cerraría también al paso a la pantalla grande.

Pero nunca digas nunca jamás. El avispado productor Aaron Spelling (si el papi de Tori y perpetrador de las teleseries más lujosas de aquellos tiempos), andaba en busca de un trío de chicas para la nueva ocurrencia de las series de acción. A Farrah le echaron el ojo cuando parecía un tanto resignada a ser una “segunda fila”, y viviendo su condición de feliz casada junto al entonces popularísmo Lee “El hombre nuclear” Majors.

Los ángeles de Charlie, se convirtió en uno de los emblemas pop de fines de los ‘70, y Farrah era la favorita del público, aún por encima del encanto de Kate Jackson y Jaclyn Smith. Esto lo supo capitalizar muy bien en su carrera de modelo. Por fín se convertía en una estrella, en Jill Munroe. No es de extrañar entonces que, un tanto envanecida por su notoriedad, ya sintiera al poco tiempo que necesitaba su propio y personal espacio.

Quien sabe si fue mala o buena decisión, pero al igual que Suzanne Somers en Tres son multitud, Farrah generó una pequeña crisis tras su partida del programa, el cual presentó a Cheryl Ladd en su reemplazo. A partir de entonces Fawcett intentó de todo mientras seguía viviendo cómoda con las regalías de su fama. Tuvo participaciones teatrales y en diversos programas, miniseries y telefilmes de irregular calidad y sintonía.

Recuerdo muy bien cuando comenzó a emitirse la sitcom Good Sports (ya ni sé cual habrá sido la tonta traducción en español). Debe haber sido la primera vez que veía a Farrah en un rol algo estable (la serie duró 15 episodios tengo entendido), aparte del de su recordado papel en Extremities, ese efectista drama de suspenso que era caserito de Función Estelar. Pero en Good Sports la cosa era muy distinta. Ahí veíamos a la actriz haciendo un dúo cómico con su pareja desde hacía varios años Ryan O’Neal. No diremos que eran consumados reyes del humor y la versatilidad, pero por lo menos química si había. Eran los presentadores de una programa de deportes pero que no podían más que ocultar torpemente la atracción que sentían el uno por el otro.

Látima que esa larga relación también degeneró bastante con el tiempo. Adicciones, peleas, y un largo etcétera, terminaron desembocando ahora en la mayor de las tragedias. Tal vez una lección para bien, para la meditación y el perdón. Sentimientos ambivalentes que fueron también los que inspiraba a Robert Duvall en la excelente El apóstol. Su último deseo fue presentar Farrah’s Story, el testimonio de su lucha contra el cáncer, que a la vez sería su despedida en medio de la atención de todo ese público que alguna vez fue suyo. El inconveniente ha sido que otra muerte famosa en estos días, le impidió salir de los accidentes del rating que la seguían desde que dejó el cielo de Charlie.

Comercial

Los ángeles de Charlie (episodio piloto)

Good Sports (con Ryan O’Neal)

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