the killers

Y finalmente llegó la noche en la que la banda de Las Vegas se dedicó a complacer a los muchos admiradores que solo comían ansias desde su anticipada llegada. Desde los diversos medios de prensa se daba cuenta de la conocida sencillez de Brandon Flowers y sus compañeros, aunque el único que tuvo cierta libertad de movimientos fue el guitarrista de apoyo Ray Suen, quien al menos para mi, brilló por su ausencia. Con ese ambiente, no tan distante si lo comparamos con los de otros de los varios visitantes musicales que recibimos en Lima, es que llegué muy temprano para el que este el último concierto que vería este año.

Luego de ver a los nacionales Autobus -un grupo que empezaré a seguir desde ahora- aparecen, puntuales como pocos, los chicos de The Killers. Las luces se apagan y en su lugar se encienden los habituales gritos y celulares, pero aún así me sorprendí de la gran cantidad de gente que se enganchó desde el buen arranque con Human. El grupo tiene la fama de desenvolverse bien en el escenario y lo demostraron, a pesar de su corta existencia y de las inevitables sobre y subvaloraciones que los han acompañado desde la salida de Hot Fuss, ese disco que les creo más seguidores de los que nunca imaginaron desde los predios del indie rock.

Hola, nosotros somos The Killers. Esta noche somos de ustedes , dice Brandon para continuar con lo más conocido de su repertorio: Somebody Told Me, For Reasons Unknown y Bones. Un setlist bien escogido, que rescata lo más punche de sus discos más rockeros, una onda que algunos seguidores extrañan en su más reciente disco Day & Age, un trabajo más definido en el pop y del cual se extrajo la siguiente canción de la noche, The World We Live In, una de mis favoritas.

Aunque si debo citar un momento realmente emotivo, ese fue cuando inesperadamente comenzó a sonar un cover, no el promocionado de Joy Division, sino el de Can’t Help Falling in Love. La referencia nada casual a un cantante rockanrolero, que sin rubor se atrevió a sortear los predios melódicos. Hasta los detractores de la banda no podrían negar que Brandon y compañía saben de música. Preludio interesante para dar rienda suelta a otro de sus hits: Read My Mind.

En honor a la verdad, debo decir que el sonido representó un notorio punto débil, pero el entusiasmo que se vivía alrededor nos lo hacía olvidar por largos tramos. Con un estilo relativamente simple, Flowers demostró ser un vocalista digno y entregado. Junto a él, tal vez el que más resaltó fue Dave Keuning en la guitarra. En general estoy seguro que The Killers se habrán ganado muchos fans más para añadir al club. Algunos, en cambio, si se mantendrán firmes con la certeza de que son un hype de la década. A mi en lo personal me dio la impresión de que su mayor tendencia al estilo de las bandas mayores del mainstream, les ha echo ganar bastante más como banda. No sabemos que rumbo seguirá su trayectoria, pero creo que sus tres discos, aún con sus imperfecciones, marcan una digna representación de estos diez años que vamos a despedir. Y si, prácticamente, hemos podido adelantar la fiesta con ellos en vivo, yo prefiero no pensar más, por el momento.

Foto: RPP

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