Europa se lanzará a explorar Mercurio en 2014
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Monty Python

El planeta más próximo al sol es otro de los objetivos de las investigaciones de las agencias espaciales. Este sin duda es otro reto mayúsculo, debido a su altísima temperatura y los índices de radiación que ello conlleva. Planteándose todo ello, la Agencia Europea del Espacio (ESA) lanzará en 2014 la misión BepiColombo, que tiene por objetivo descubrir más de los misterios de Mercurio.
Las inusuales características de Mercurio, como su alta densidad, su antiquísima superficie y un campo magnético similar al terrestre, le confieren un gran valor añadido que resultará clave para entender los otros planetas que han sido investigados con mayor detalle, como Venus y el otro objetivo terrestre: Marte.
Hasta Mercurio solo han llegado, por el momento, dos naves, que se acercaron y retiraron a gran velocidad. El siguiente paso es recurrir a misiones que observen el planeta desde cerca y de forma ininterrumpida. Precisamente, una de las que hasta ahora sólo lo ha sobrevolado, la nave Messenger, de la NASA, entrará en órbita alrededor de Mercurio en 2011.
Para este viaje se requerirá un conjunto de 11 sofisticados instrumentos científicos en órbita al planeta de tono cobrizo. Éste es el número de instrumentos que lleva la misión BepiColombo, que está siendo desarrollada en cooperación con la Agencia Espacial Japonesa (JAXA).
La misión es en realidad doble, puesto que está integrada por dos naves orbitales: Mercury Planetary Orbiter (MPO), bajo responsabilidad de la ESA, y Mercury Magnetospheric Orbiter (MMO), desarrollada y operada por JAXA. Ambas naves serán lanzadas desde el centro espacial de la ESA en Kourou (Guyana Francesa), a bordo de un cohete Ariane 5 en el verano de 2014.
Durante su viaje a Mercurio BepiColombo empleará la innovadora técnica de propulsión solar eléctrica, en la que el impulso se obtiene como consecuencia de las fuerzas de repulsión entre partículas de la misma carga eléctrica; sin embargo, para la inserción en órbita, se recurrirá a la propulsión química convencional. El viaje interplanetario durará seis años e incluirá complejas maniobras de sobrevuelo de la Luna, la Tierra y Venus, que conferirán a las naves el impulso gravitatorio necesario. La llegada a Mercurio se producirá en la segunda mitad de 2020.
Una vez en Mercurio, el principal riesgo para las naves está en las altas temperaturas, que en la superficie del planeta alcanzan los 470 grados centígrados. La intensidad de la radiación es diez veces superior a la que hay en la Tierra. Las naves deberán por tanto estar adecuadamente protegidas, por ejemplo con materiales cerámicos aislantes y con un sofisticado sistema de refrigeración para los instrumentos y la electrónica.
Paradójicamente, también es un reto la generación de energía con paneles solares: la eficiencia y la energía de las células fotovoltaicas se deteriora rápidamente a temperaturas extremas. De nuevo es necesario recurrir a materiales especiales para abordar el problema. La nave MPO tendrá una vida operacional de al menos un año terrestre. Su órbita polar se acercará a una altitud entre 400 kilómetros y 1.500 kilómetros sobre la superficie de Mercurio. A esta distancia, comparable a la de los satélites de observación de la Tierra, las cámaras e instrumentos que observen la superficie de Mercurio obtendrán datos con una excelente resolución espacial. MPO medirá además la estructura interna del planeta con gran precisión; determinará la estructura de su campo magnético; y caracterizará la delgadísima atmósfera mercuriana. Otro objetivo destacable es relacionar la morfología general de la superficie de Mercurio con la información sobre su composición, como la abundancia de elementos específicos, rocas y minerales.
BepiColombo lleva el nombre del matemático e ingeniero italiano Giuseppe (Bepi) Colombo (1920-1984), el primero en explicar por qué Mercurio rota tres veces sobre su eje cada dos revoluciones en torno al Sol.
¿Nos acercamos a una nueva era de descubrimientos? Las necesidades dentro de la Tierra han acelerado estos proyectos a escalas no vistas desde la misma llegada a la Luna en 1969.
Vía El País



