Se entregaron los Premios Nobel 2009
(0)
Compartir
por
Monty Python

La premiación de este año tuvo como protagonista a la escritora rumano-germana Herta Müller, que fue presentada por el miembro de la Academia Sueca, Anders Olsson, como una mujer a la cual “la experiencia de la opresión le ha privado de la paz”.
“Su trabajo está anclado en sus propias experiencias. Ella ha dicho que sus temas la eligen a ella y no al revés”, añadió en referencia a la profunda huella que el dictador rumano Nicolai Ceaucescu ha dejado en la obra de Müller, como el libro En tierras bajas.
Asimismo, antes de que Müller, en un sobrio vestido negro, recibiera el premio de manos del rey Carlos XVI Gustavo de Suecia, Olsson destacó la “habilidad para aunar la densidad poética con el afán por el detalle de la prosa” de la escritora. Los aplausos para Müller, que vive en Berlín desde 1987, fueron un poco más fuertes de lo habitual.
Días antes, la propia escritora explicó de manera literaria las cicatrices de su existencia, que no son otras que las de la Historia del siglo XX, durante un discurso titulado “Cada palabra sabe algo del círculo vicioso”.
“Los objetos no saben su propio material, los gestos no saben sus sentimientos y las palabras no saben las bocas que las hablan. Pero para estar seguros de nuestra existencia, necesitamos los objetos los gestos y las palabras. Cuantas más palabras nos permiten usar, más libres nos volvemos”, declaró.

Por su parte, el más popular de los premiados de este año, pero no el más aceptado por la opinión pública, el presidente de EEUU Barack Obama, no dejó de defender la causa de la guerra que emprende su país, al recibir el Nobel de la Paz en el Auditorio Municipal de Oslo (Noruega), apenas nueve días después de ordenar el envío de 30 mil soldados más a Afganistán.
“La guerra sí que tiene un papel que jugar en la preservación de la paz”, dijo Obama, quien es el tercer presidente estadounidense en ganar el premio y el primero en 90 años que está en ejercicio al hacerlo. En su discurso, el mandatario se rehusó a renunciar a la guerra para su nación o bajo su liderato, diciendo que está obligado a proteger y defender a Estados Unidos. “Un movimiento no violento no pudo haber detenido los ejércitos de Hitler. Las negociaciones no pueden convencer a los líderes de Al Qaeda a deponer sus armas”, afirmó. “Decir que la fuerza es a veces necesaria no es un llamamiento al escepticismo, sino un reconocimiento de la historia”, añadió.



