Los mejores libros de la década (2000 – 2009)
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Jorge Esponda

Debo decir que mi hambre de lector se ha decantado más que en otros años, exclusivamente por la narrativa, y es de ella de la cual he escogido estos títulos y autores, opción un tanto restringida, es cierto, pero que espero se comprenda. Acaso sean solo nombres consagrados, aunque para mí representan gran parte de lo más vivo e interesante de la literatura de estos años marcados radicalmente, como tantos otros medios expresivos, por la irrupción de la tecnología en sus predios. Los ebooks se han convertido en la sensación de estos meses, así que aguarden lo que puede venirse en la década próxima.
Algunas de mis favoritas son reflexiones directas sobre futuro cercano del hombre contemporáneo. Paranoias y angustias, pero también percepciones maduras e imaginativas sobre los eternos temas que navegan hasta estos primeros años en el Siglo XXI.
1. Expiación: Mi favorita de todas es esta novela sostenida bajo una premisa y una estructura brillante. Ian McEwan se atrevió, dentro de una ortodoxa madurez creativa, a contarnos algo de la misma inquietud que se cierne sobre el autor acerca de su responsabilidad. La brecha que se extiende inabarcable, entre una historia de amor interrumpido, la traición, la guerra, y la reflexión sobre ese camino de exorcización que acompaña el proceso de la fabulación, en el cual uno se libera, pero a riesgo de perder algo en el camino, el ensueño quebrado como ese jarrón de incalculable valor personal dentro de la historia de las jóvenes hermanas Tallis.
2. El mar: El irlandés John Banville compone aquí uno de los relatos más líricos y floridos que recuerde. Evocación sobre una infancia tan cotidiana pero a la vez extraordinaria, como la que protagoniza y atestigua Max Morden, cerca a uno de tantos escenarios cerca de los límites de su isla y patria, aquella que todavía conserva en sus autores en espíritu del venerable Joyce y sus reflexiones sobre el transcurso del tiempo.
3. 2666: Tras su muerte en 2003, Roberto Bolaño nos dejo una herencia única, una monumental y compleja partida sobre la misma idea de ficcionar. Un autor de fama subterránea e historia extraviada en el fin del mundo, a través de crímenes y cronistas de nuestra era.

4. La mancha humana: La madurez de pocos autores es tan formidable como la de Philip Roth, y pocos ciclos de novelas son tan contundentes como los de su alter ego Nathan Zuckerman. En esta novela nos entrega el que me parece el mejor y más complejo retrato del fenómeno de la exclusión. Esta vez Nathan funge solo de testigo (no puede haber posición mejor privilegiada) de los sucesivos rituales que desenmascaran las capas contradictorias de la historia y la sociedad estadounidense.
5. La carretera: El universo brutal y elegíaco de Cormac McCarthy en su máxima expresión. Una narración tensa pero reflexiva sobre un extraño limbo, o lejano nuevo oeste, en la desintegración de la civilización.
6. El libro de las ilusiones: Paul Auster es uno de esos autores que me remiten inevitablemente a pensar en las connataciones del artificio, pero sin que su obra llegue, al menos en expresiones notables como esta, a la artificialidad. ¿Qué más riesgo se puede hallar al respecto que en toda la rocambolesca historia de Hector Mann, el hombre del bigote y el silencioso mundo que explora David Zimmer?
7. Nunca me abandones: El inglés Kazuo Ishiguro, no solo es un narrador exquisito sino también dueño de un especial cariño hacia sus universos y personajes, incluso si estos habitan dentro de un trasfondo atroz. La delicadeza con la que nos da cuenta de esta siniestra posibilidad atrapa y perdura en el lector. No existe mejor forma de confirmar su talento sereno y entrañable.

8. Juventud: J.M. Coetzee es un autor implacable, y en esta breve novela de tintes autobiográficos se dedica a hacer de la, comúnmente aceptada, etapa luminosa de la existencia, en una suerte de callejón sin salida personal. La perenne y frustrada búsqueda de un paraíso por parte de un espíritu snob, retraído e ingenuo. Sus conclusiones inquietan, su prosa fascina.
9. Kafka en la orilla: El japonés Haruki Murakami en uno de sus filones más característicos, el de una historia de aprendizaje, que esta vez se alterna con un pie en este mundo y el otro en uno del que no obtendremos mayores explicaciones mientras se difumina (¿será que es consecuencia natural del madurar el olvidarse de esa frontera y sus juegos?). Una galería de personajes entrañables y exóticos vienen a mi memoria, de todos me quedo con los gatos, testigos nada azarosos de ese debate.
10.Sábado: McEwan y su lado más polémico pero clásico, aflora en esta crónica de un día en la vida de un profesional autosatisfecho en el Londres próximo a la invasión a Irak. Revisión lineal (ya no digamos vertical) sobre los motivos de la acción, la indignación, o la impotencia, que me resulta fascinante en su detallismo pero también en su extraña forma de acercarse al conservadurismo.



