Las campañas electorales en el Perú siempre han sido, por calificarlas tibiamente, poco menos que salvajes. No solo por la calidad de los candidatos: basta ver los escaños del Congreso cada noche en los noticieros para darse cuenta de lo errados que andamos los electores peruanos al momento de escoger a nuestros representantes; una verdadera fauna que ostenta un expediente judicial digno de Guinness o mejor dicho Ripley. Ahora, la que se encuentra próxima a ser probada es nuestra capacidad de memoria colectiva. ¿Puede olvidar tan fácilmente el pueblo peruano? Obviamente la pregunta es meramente retórica, e innecesaria su respuesta.

Una de las primeras y más sorprendentes dosis de humor non sense de la campaña política que ya tenemos encima, la hemos recibido hace poco vía la franja electoral que se emite por el Canal de todos los peruanos (sí, ese que ud. y yo pagamos con nuestros impuestos). El más carismático y conspicuo miembro del fujimorismo, aquel que oficia de jefe de prensa, ideólogo y portapliegos de la descendencia de Alberto Fujimori, Carlos Raffo, luce nuevamente en este espacio promocional la gracia y sutileza que caracteriza su defensa sin cuartel a la divinidad encarnada en el ex presidente peruano-japonés. Elocuentemente, este frustrado stand up comedy, se encarga de dar una apretada síntesis del legado del gobierno de su entrañable Chino. Ciertamente, si creyéramos la mitad de lo que dice Raffo uno se sentiría realmente acongojado por el maltrato y ensañamiento conferido al reo condenado por homicidio a 25 años de prisión. Claro Carlitos, Albertito llegó sin avisar a nuestras tierras para solucionar todos nuestros problemas, y en su método tan pragmático y efectivo, no se contemplaba la violencia o la represión. No estamos muy seguros de si gracias al Chino tuvimos el precio del pan estabilizado durante diez años, así que deberíamos preguntarle a Máximo San Román que tan cierta es esta afirmación. Los peruanos, según Raffito, somos unos malagradecidos que no recordamos el desinterés con que Fujimori nos sacó del atraso y la miseria, cómo convirtió a este país en una tierra donde las desigualdades y la injusticia social dejaran de reinar. Pero quizá uno de los mayores delirios del clon de Nicolás Delfino es idealizar a su Chino como el superhéroe que reconstruiría él solito a Pisco, luego del desastroso terremoto del 2007. Para este inefable personaje de la politiquería peruana, Fujimori es el patriarca, el don, el caudillo que necesitamos para avanzar como nación. ¿Por qué menciono a Alberto Fujimori si la candidata a la presidencia es su hija? Creo que tampoco necesito contestar a esa interrogante. O quién cree ud. que gobernara el país de ganar el fujimorismo. Esperamos que no seas Carlos Raffo, por una cuestión ética y estética, el que ría al final de esta historia.

Foto: ANDINA

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