The Cranberries – Everybody Else Is Doing It, So Why Can’t We?
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Jorge Esponda

Esta noche The Cranberries estará presentándose en Lima. Para muchos seguramente será un sueño a cumplirse puesto que se trata de una de las agrupaciones más irradiadas por nuestra FM de todos los días. A pesar de ello estos irlandeses siempre me parecieron una banda estimable, de trayectoria irregular pero que en medio de toda la diáspora noventera, consiguieron algo tan difícil como una identidad, toda ella sometida en la figura de Dolores O’Riordan. Aunque solo su voz y presencia fueron las que muchos señalan, la verdad es que ella fue la cabeza visible del grupo en cuanto a composición, no necesariamente para beneficio de los últimos discos con los que cerraron el negocio por buen tiempo.
Pero remontémonos en el tiempo, cuando Dolores, los hermanos Hogan, y Fergal Lawler se atrevieron a poner su granito de arena en la contención de la moda estadounidense del grunge, adueñándose súbitamente de todo el orbe, Everybody Else Is Doing It, So Why Can’t We? 1993 fue el año en el que lanzaron el que a la larga sería su mejor disco, en el que menos intervino como cerebro Dolores, cuando todavía ella y Noel no le daban forma seria a la idea de convertirse en una nueva versión de U2 hablando de asuntos sociales o políticos, o cuando ella no posaba como desatada lideresa de un rito de redención.

En el trabajo debut del cuarteto se aprecia lo que a la larga inspiró lo mejor de su repertorio: canciones emocionales, de cierta introspección, y un tributo muy especial por los sonidos de la década previamente concluida, aspecto en el que se siente mucho la mano de Stephen Street (productor de The Smiths). Aquí es donde podemos encontrar a la Dolores más contenida y sensible y al Noel más dueño de la situación a la hora de darle forma a los sonidos de una banda que sería de las pocas que se atreverían a no unirse tan directamente a la moda oscura y depresiva que los rodeaba.
Claro que con todo el éxito conseguido por este disco, el deber mercantil no les dejaría de exigir cuota, y ello es lo que terminó resintiendo los resultados de sus discos posteriores, incluyendo a las dos ambiciosas continuaciones de esta reunión de canciones sobre el desengaño y las incertidumbres amorosas en general, esas que protagonizan los más bellos cortes, como la cadenciosa Sunday, donde Noel se acerca como nunca más hacia los terrenos de Johnny Marr, aunque la personalidad de Dolores resuena mejor que nunca en Waltzing Back. Sin embargo cuando ambos tomaron las responsabilidades a partes iguales y sin empujarse fue cuando surgieron sus mejores canciones. Esas son sin duda Dreams y Linger dos de los títulos que identifican aquella década que a la luz del tiempo deja de ser cada vez menos amorfa.



