Guns N’ Roses: discografía


Guns N Roses debe ser una de las bandas con más fanaticada en el mundo, por ello mismo las discusiones acerca de su tan dilatado retorno al ruedo con el disco Chinese Democracy sean mucho más encendidas que cualquier otra que ha rondado durante las giras mundiales de un artista y que esta noche tendrán como escala a Perú. La ola de nostalgia y militancia por parte de quienes han vivido y gozado con la música de esta banda californiana durante ya 23 años, no deja de ser consecuencia de toda esa trayectoria siempre llena de controversia e irredento espíritu de provocación que confirma que el líder de la comparsa fue y es Axl Rose.

Al margen de que mucha de su gloria ya solo esté restringida a sus discos y el registro de las estadísticas de los años ’80 y ’90, la presencia, realmente efímera, de aquella banda brutal sigue sintiéndose hasta ahora como si se tratara del mejor golpe de un boxeador asestado con el eterno presentimiento de que no habrá una segunda oportunidad. La vuelta de Rose y su reformada banda en cambio nos da la oportunidad para repasar esa carrera contra el tiempo y los excesos, esos bien representados por las rosas y los revólveres.


Appetite for Destruction (1987)

El primer larga duración de la banda es uno de los que definieron a la perfección el rock de los años ’80, y todo aquello que se venía trabajando como respuesta a la gran época del desenfreno de las dos décadas previas. El último año de Reagan en el poder vio el inicio también de la consagración de las estrellas de estadios y GNR saltó de golpe dentro del grupo. De lejos el mejor disco del grupo, este apetito por la destrucción fue el que encargado de crear el mito de Axl y del melenudo Slash como dos partes inseparables y en permanente contrapunto, con canciones que podían tratar de todo acerca de la vida en la jungla (drogas, violencia, alcohol, sexo y amor del puro), pero no por ello dejaban de acelerar el paso, y es que Axl y sus compañeros siempre se vieron como los naturales seguidores de los Stones y Aerosmith. Al menos por un solo disco, esas aspiraciones endiabladas no dejaron resquicios de duda. Ahí tienen a la paranoia, la pasión, o la ironía, navegando juntas en canciones como Welcome to the Jungle, Mr. Brownstone, Paradise City, o la dulce niña devenida en himno de todas las generaciones a partir de entonces.

Sweet Child O’ Mine


G N’ R Lies (1988)

En medio del furor desatado por su debut, Axl, Slash, Izzy, Duff, y Adler comienzan a gestar el necesario paso adelante que necesitaban luego de poner el récord difícil de superar de su trabajo inicial. Ello devino rápidamente en una ampliación de su registro musical ensayado en este segundo disco compuesto de forma disímil por las cuatro canciones en vivo incluidas en su EP Live ?!*@ Like a Suicide, lanzado a fines de 1986 y cuatro cortes de estudio que incluyen una versión semi acústica de You’re Crazy. El resultado es atractivo aunque menor. Por un lado posee una lado crudo y seminal, pero en su segunda parte ostenta un lado melódico y hasta calmo, muy logrado en Patience y en One in a Million. Y es que este tan solo sería el preámbulo del intento más ambicioso en la carrera de la banda y de muchos congéneres de ese entonces.

Patience


Use Your Illusion I (1991)

Una vez concluida por completo la larga era de preeminencia de Apetite, GNR se encierra nuevamente en el estudio para dedicarse a la creación del que sería su intento por transformar su sonido en alternancia con insumos más diversos como los del blues o incluso la orquestación clásica. Al final se quedaron con las manos llenas de un repertorio tan extenso y variado que ya estaban convencidos de que deberían salir por separado. La expectativa estaba a su tope en el año de cambios de 1991 y los gunners respondieron con la salida paralela de Use Your Illusion I y II, dos discos notables, aunque no completamente logrados, las muestras más claras de todas las posibilidades y la desmesura de esta banda. En la primera ya se puede escuchar la versión más depurada de los breves intentos de Lies. Canciones de distintas velocidades y atmósferas, pero casi siempre en una interesante alternancia de su sonido más característico y poco concesivo, con los esperados hits que esta vez se sumergen a mayor profundidad en los terrenos de la balada. Esos es lo que se deja sentir en Don’t Cry, el tema con el que Axl terminó de conquistar hasta a las menos adeptas a su música. A sus habituales temas, GNR añade aquí, tanto en las letras como en lo formal, el de la desesperación, no more patience man, canta el rubio en Double Talkin’ Jive. Pero seguramente, la parte más espectacular, pretenciosa, y compleja de esta primera parte del menú, la constituye November Rain esa canción tan extrañamente triste y seductora, que nunca falta a la hora de hablar del momento triunfal que vivió GNR en ese momento en el que muchos otros comenzarían a caer como pajaritos ante el advenimiento de las nuevas tendencias.

November Rain


Use Your Illusion II (1991)

Como su hermano gemelo, este segundo reclamo de GNR no solo como dioses de los charts sino como fenómeno artístico, contiene una sucesión de momentos brillantes, caóticos, poseros, rebeldes, y hasta absolutamente desconcertantes. En total hacían ya treinta nuevas interpretaciones, y con ellas fue que saldrían rumbo a su tour más largo y lleno de incidentes que habrían de resentir en gran forma al conjunto. La megalomanía impulsada por Rose se deja sentir así desde la emocionante Civil War, y atravesaría su singular, aunque en mi opinión nada logrado, cover de Knockin’ on Heaven’s Door, la contundencia de la super punche You Could Be Mine, y la sucesión de giros de mi favorita Estranged. Apareciendo como parte central de soundtracks de Hollywood y como constantes provocadores de escándalos, era claro que un ciclo estaba concluyendo en la carrera de la banda. Ahora podemos oír la bizarra My World casi como simbolizando ese momento tras este trabajo ambicioso como muy pocos, con portada de Rafael y todo.

Estranged


The Spaghetti Incident? (1993)

La primera alerta de lo que sería este disco se dio con las salidas de Adler e Izzy, al comienzo y al final de la era Use Your Illusion respectivamente. Las disputas internas y el ritmo de vida anfetamínico de la banda llevaría rápidamente a un desgaste que derivó en la entrega de este disco de covers impulsado por Axl como reverencia a sus dioses del rock. Harto punk y glam reinterpretado sin mayor convicción que el de meros profesionales en busca de mantener viva la estrella. Por ahí destacan las versiones de Hair of the Dog de Nazareth y de New Rose de The Damned, pero más por el hecho de que las canciones son muy contundentes como para ser echadas a perder, que por otro motivo. Los acertados coqueteos de discos anteriores, se convierten acá solo en material rutinario con los que hasta Slash parece rumiar su disconformidad con la mecánica burocrática instalada en ese momento en que las obligaciones contractuales parecían ser el único motivo para seguir viéndose las caras. Poco después llegaría el cover de Sympathy for the Devil para Entrevista con el vampiro, y los primeros anuncios de un nuevos disco con temas propios, el cual no vería la luz sino hasta quince años después.

Since I Don’t Have You


Chinese Democracy (2008)

La concepción de este disco ha sido una de las más anunciadas, costosas, y progresivamente disminuidas, de toda la historia del rock. Lujo el que se pudo dar Axl tras pelearse definitivamente con todos los miembros de la pandilla original. Su última chanza para con sus detractores ha sido lanzarlo cuando ya muchos anunciaban su completo entierro. La verdad es que los muchos años que se tomó para Chinese Democracy, no parecen haber sido tales realmente, puesto que se trata de un trabajo con el que el cuarentón Rose intenta retornar por la buena senda ahí donde la dejó y de pasada adecuarse a los tiempos que corren en los que ha pasado mucha agua bajo el puente. Esa democracia de bicicletas a la que alude ya no es la misma, pero ahí tienen a la canción que da título al disco tratando de representar al GNR más atemporal. Aún así los mejores momentos son los que se salen del marco y hasta no permiten identificar el sonido gunner, como en Better. Tal vez no haya habido mejor oportunidad para jugar al experimentador que estos tiempos en los que los homenajes parecen extenderse hacia los astros surgidos antes del grunge. Comprobaremos ahora si, en el escenario, Axl y sus amigos dan la talla.

Better


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