Destroyer – Kaputt

Muy conocida me resulta la faceta de Dan Bejar en el colectivo de The New Pornographers, mucho menos lo era su continúa actividad bajo este seudónimo digno de un conjunto metalero o hardcore, que data de un poco antes. Todo lo contrario a esas ideas, Destroyer se dedica a personalizar sus aportes con la banda de su natal Vancouver. Las pocas canciones que le había escuchado antes dan una idea práctica de esa tendencia que desemboca en Kaputt, llena de canciones de un pop retro y preciosista, de sonidos bellos y espectrales que recorren las sugerencias del new wave más soft al art rock, referencias por lo demás recorridas por la escena indie actual.

A ella parece no añadirle demasiado Kaputt, al menos no a la primera escucha. Sin embargo las amplias posibilidades que pueden quedar abiertas ante la casi ausencia del sonido dominante de las guitarras o su repliegue a un segundo plano, forman parte de los habituales ritos de ese gremio que se inicia en el lo-fi para ir disparando propuestas que en el caso de Bejar no pretenden desligarse en casi ningún momento de la imaginada posibilidad de formar parte de la colección de algún amante de esas elegantes burbujas de las emisoras dedicadas al adulto contemporáneo. Es el regreso al glam, a través de las etapas más edulcoradas de Bowie o Roxy Music, pero resultando efectiva y nunca repetitiva.

En dos de las mejores partes de este buen disco, Suicide Demo for Kara Walker y Song for America se dejan oír revisiones de ese sonido ambient del que van emergiendo el uso de los vientos que le dan un afortunado toque de jazz melódico, pero también una energía inusual, especialmente en toda la apasionante mitad de la canción dedicada a la artista afroamericana que también aporta lo suyo dejando en claro que la vocación de Destroyer es mantenerse en un punto en el que todavía sea fácilmente distinguible ese juego críptico que hizo los momentos más radicales de Talk Talk. Filiación hacia otros con los que comparte gustos pero en épocas relativamente distantes en la velocidad de las vanguardias actuales.

A medio camino entre esa deliciosa complacencia y la idea del desmontaje cercano a los conceptos setenteros, evidente en el largo pero interesante final de Bay of Pigs, la versión más acabada de una melodía aparecida previamente en uno sus varios EP, Destroyer parece dirigirse por un camino paradójicamente más abstracto que los habituales temas indie sobre la vida en la urbe y los suburbios (aunque aquí divague entre barrios chinos o el centro de la ciudad). En esta parte de su carrera rehúye ver el paisaje junto a sus compañeros para dedicar un tiempo a su propia fiesta, a los sonidos y sus cortes que, a veces sí y a veces no, pueden resultar hasta menos cool para el voto de la mayoría. La curiosidad me sube para remontar esa discografía paralela, en eso estaré por estos días.

Kaputt

Suicide Demo for Kara Walker

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