Blue Valentine: una historia de amor

Compartir



Con el pasar de los años el matrimonio de Cindy (Michelle Williams) y Dean (Ryan Gosling) comienza a caer en la cotidianidad de la convivencia y del trabajo, dejando atrás los primeros días de enamoramiento en las calles, tocando una pequeña guitarra y bailando tap al son de una canción.

Una película honesta y muy emotiva nos trae el cineasta Derek Cianfrance con Blue Valentine, mejor conocida en la cartelera local como Triste San Valentín, la cual retrata la vida de una pareja casada, con una pequeña hija, y el desarrollo de esta relación a través de los años. Ambos con distintos trabajos y aspiraciones, lo que los llevan a tener diferentes perspectivas de la vida y el futuro.

Durante su estancia en un hotel temático, en el que deciden permanecer para volver a encender la pasión de una relación ausente y distante, Cindy y Dean vuelven a dar un paseo en lo que fue su vida antes de conocerse y al momento de hacerlo, intercalando recuerdos de las aquellas épocas y lo que representa en su historia de amor.

Derek Cianfrance toma un tema que quizá para muchos otros cineastas cueste transmitir, en muchos sentidos, pero que con gran enfoque y una excelente narración de ambos periodos de la vida de la joven pareja, nos lleva en un viaje de emociones, donde la cámara hace que nos sintamos atraídos y envueltos por el romance de ambos personajes.

Cabe resaltar que, aunque se trate de una película en el que se muestra el ascenso y descenso de un romance, Blue Valentine de Cianfrance no cae en los clichés típicos de una película de este calibre. Por el contario, retrata las situaciones por las que atraviesa la pareja de forma verosímil y sin complicaciones que hacen de la trama impecable y sin muchos rodeos innecesarios.

Un largometraje distinto a muchos otros, en tratamiento y perspectiva, conmovedor y sincero en sus 114 minutos, que lleva muy bien, y que no caería mal durante la película, la premisa de aquella famosa canción: Nothing Lasts Forever.

Tráiler