Expiación, deseo y pecado (2007)

Expiación, deseo y pecado , más que una simple historia de amor es una película que se cuestiona sobre el ejercicio de la escritura. ¿Acaso la literatura puede torcer la historia, ajustarla a nuestro gusto?

UNO

Dicen que uno muchas veces escribe para redimirse. Algunos escritores han señalado -no muy originalmente- que la escritura nace en la disconformidad y que su objetivo primario es torcer la realidad a tu gusto palabra tras palabra. En Expiación, Briony Tallis (Saoirse Ronan/ Romola Garai / Vanessa Redgrave), la pequeña que discurre con la misma brusca cadencia del sonido de una vieja máquina de escribir, escribe de niña para liberarse de aquel traje blanco que la oprime y lo hace también de grande, esa vez, para liberarse de una culpa enorme que incluso meses antes de su muerte no la deja en paz. La escritura entonces no es contra la muerte sino a favor de la libertad.

DOS

¿O la literatura es mentira? Una carta equivocada, situaciones nunca vividas. La literatura construye un universo aparte, repleto de planos bellos, aparentes encuentros felices, trucos y figuras retóricas, grandes elipsis, edificaciones hermosas y sobre todo de historias de amor. En ella (la literatura) se recrea la misma escena desde dos puntos de vista distintos. En el primero vemos tras una ventana a una pareja discutir al borde una pileta. En el segundo a la misma deseándose. Y es por eso que digo que la literatura también es equívoco y sobre todo amor. Cecilia Tallis (Keira Knightley) y Robbie (James McAvoy) se aman en la realidad y también en la ficción. Sin quererlo se buscan en ambos universos.


TRES

Expiación está basada en el libro homónimo de Ian McEwan. La película dirigida por Joe Wright (Orgullo y Prejuicio) está ambientada en la Inglaterra de la Segunda Guerra Mundial y narra la historia de amor entre Cecilia, hija mayor de la familia Tallis, y Robbie, hijo de la sirvienta (otro tópico literario). Ambos han regresado a la casa de su niñez, después de una temporada en la Universidad de Cambrigde. La pulsión sexual (y digamos el amor) puede más que cualquier diferencia y altanería. El deseo visualmente lo destruye todo. Lo único que se le resiste es la represión de Briony, enfundada en su traje blanco, baja policía de la familia, quien no puede entender nada. Percibe la pulsión sexual en el ambiente, lee “vagina” en una carta que no debió abrir. En el fondo está enamorada de Robbie, siente celos de su hermana. Alguna vez se tiró a un arroyo con el único propósito de ser rescatada por él. Briony es la hacedora y el motor de la cinta.

CUATRO

Vigilar y castigar. Briony vigila y castiga desde la mentira, una mentira poderosa. Varias veces me he sentido fastidiado con este recurso de la película. No es posible que una mentira escriba todo. Una mentira no contrastada, no cuestionada. La mentira condena a Robbie a una guerra, lo aleja de Cecilia. Lo destierra a una vida paralela en la que a pesar de toda la capacidad fabuladora no puede nada. El mar como elemento redentor nos entrega las mejores postales de lo que pudo ser mientras toda Europa pelea.

CINCO

La escena final de reality no es la final expiación de nuestra escritora. La realidad nos confronta con su peor cara. Nos enrostra la verdad y con ello la mentira del cine. En medio de un set de televisión, la escritora no llora por su muerte sino porque ni siquiera el libro, su último libro, podrá torcer la historia. Porque pese a todo su poder, la literatura también pierde varias batallas.

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